
Los profesores franceses tienen derecho a llamar golfas a las alumnas pero los alumnos franceses no tienen derecho a tutear a los profesores

"Entre les murs"
Laurent Cantet
Reparto: François Bégaudeau (François), Vincent Caire (Vincent), Olivier Dupeyron (Olivier), Patrick Dureuil (Patrick), Frédéric Faujas (Fred), Laura Baquela (Laura), Juliette Demaille (Juliette), Dalla Doucoure (Dalla), Esméralda Ouertani (Sandra), Franck Keïta (Souleymane), Wei Huang (Wei).
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En los primeros años de la implantación LOGSE en España los delegados de clase podían participar en la sesión de evaluación. La medida alargaba las sesiones y no pareció muy eficaz, así que fue suprimida al cabo de unos años. Pero en Francia los delegados siguen asistiendo. Las dos delegadas de M. Marin se aburren durante la evaluación así que se divierten riéndose un rato. Al día siguiente, recordando el asunto, ellas exageran las críticas que el tutor hizo a Souleimane. Y el tutor responde que ellas se comportaron como dos golfas.
Cuando hay tensión en la clase el primero que protesta es el más lanzado. Así que Souleimane la monta y tutea al profesor y dice algún taco. Se va del aula con violencia y golpea involuntariamente en la ceja a una compañera. Resultado: consejo escolar al Souleimane. Se trata de el chico o el profesor, y además, como es negro pues da igual echar a la calle a Souleimane. ¿A quién le importa?
Esta obra sublime galardonada en Cannes viene con muchas imposturas que piden a gritos que alguien las nombre. 1. El sistema francés dice que es falta grave tutear a un profesor pero parece que no dice nada sobre llamar golfas a las alumnas. Creo que me voy a ir a Francia a trabajar para dar rienda suelta a mis instintos de sádico reprimido. Aquí en España nadie me consiente nada, ni siquiera a mis alumnos de origen africano.
2. La película, realmente, empieza en el minuto setenta, en la evaluación. Lo anterior es una retahila de escenas costumbristas de la vida del profesor que sólo sirven para demostrar una cosa: que M. Marin es un buen hombre, paciente y aplicado que explica con respeto a sus alumnos cuantas sílabas tiene un terceto y como se compone un autoretrato. Y por tanto no se merece que nadie le tutee nunca.
Y 3. El pobre profesor quiere defender al alumno, no quiere que la dirección lo sancione ni que lo expulse pero los hechos son los hechos. Eso es una mentira como un piano. Ni las direcciones ni los consejos escolares obran por cuenta propia. O el profesor mueve ficha y enfatiza bien las faltas de un alumno o nadie repara en ellas. “Ayer me tiró un niño una tiza a la cara”. “¿Ah sí? que gracioso el chaval”, te dirá todo el mundo. O tú pones la indignación o no la pone nadie. El profesor se midió con el alumno y el consejo escolar actuó como su brazo armado.
La mayor impostura consiste en que la hora y pico de costumbrismo es para el profesor. Yo hubiera preferido un hora y pico de la vida de Souleimane, las dificultades y penas de un inmigrante, para luego verlo enfrentado con un M. Marin. Es un enfoque igual de sesgado, pero por lo menos a favor del más débil.
Dos notas más:A. Alguien le pregunta al profesor si es gay o no. Y él responde que no. Yo nunca respondo que no. Pienso que hay cierto orgullo en decir que uno es hétero, un orgullo estúpido, y los héteros no deberíamos sentirnos tan correctos. También pienso que da igual lo que diga, ellos van a creer lo que les de la gana. Los gays suelen decir que son héteros para no meterse en berenjenales. Yo siempre respondo a los chicos “la cuestión no es si lo soy o no lo soy, la cuestión es si eso es importante para vosotros.”
B. Una alumna no quiere leer y el profesor la obliga a hacerlo. Luego se queda a solas con ella y le reprocha que ha cambiado del año anterior a este. Es algo que nos duele a los profesores. Los alumnos fieles nos abandonan. Pero la triste verdad es que tienen derecho a hacerlo. Ellos no cobran por estar ahí cuando nos hacen falta, nosotros sí.
Roger Ebert ****: It is about the power struggle between a teacher who wants to do good and students who disagree about what "good" is.
[...] We know from Jack London that the members of a dog pack intensely observe one another. There can only be one top dog, and there are always candidates for the job. A school year begins with the teacher as top dog. Whether it ends that way is the test of a good teacher. Do you stay on top by strict discipline? With humor? By becoming the students' friend? Through psychology? Will they sense your strategy? Sometimes I think the old British public school system was best: Teachers were eccentric cranks, famous for their idiosyncrasy, and baffled their students.
Alberto Bermejo. Metropoli *****: 'La clase', todo un prodigio de montaje que recoge con elegante precisión los pormenores de una batalla dialéctica y vital sin solución, se sitúa con oportuna ambigüedad en un sugerente punto de intersección entre el documental y la ficción, alimentando de sentido dramático y de realidad una y otra dimensión, recreando un microcosmos que hace de espejo y de caja de resonancia de lo que pasa fuera.
Carlos Boyero. El País: Laurent Cantet se suma con la excelente e inaplazable La clase (el título original Entre las paredes es más adecuado) a los que se han propuesto con éxito retratar el muy duro aquí y ahora en la problemática labor de enseñar y de aprender. Nada huele a impostura en esta película.
Alejandro Gandara. El Escorpión: El caso es que lo de la enseñanza no tiene arreglo ni aquí ni en otro lado, y a la irreconciliable hostilidad que produce la mezcla de culturas política y socialmente irreductibles hay que añadir la intransitividad del discurso pedagógico entre profesores y alumnos, y la conversión de las instituciones educativas en correccionales más o menos camuflados, como consecuencia de lo anterior.
Lisa Schwarzbaum. Entertainment Weekly: The students in the outstanding new French schoolroom docudrama The Class are rambunctious — without the benefit of Michelle Pfeiffer as a former Marine to inspire their Dangerous Minds. They've got trouble at home — and no reform-minded Hilary Swank to encourage them to become Freedom Writers. There's no fancy prep school for these lowincome kids in a tough Parisian neighborhood — many of them immigrants in the new, uneasily multiethnic France — and you can be sure no one is going to leap up and recite ''O Captain! My Captain!'' as if their prof were Robin Williams in Dead Poets Society. In their young 14- and 15-year-old lives, no one has ever said to these teens, ''Lean on me.''
Gabriel Ferreiro. Blog de cine: Porque lo que se nos cuenta en ‘Entre les murs’, en tono de “ligera tragedia”, es una verdadera guerra abierta, declarada por los alumnos contra la figura del profesor, que deviene figura autoritaria e incomprendida, cuya buena voluntad y deseo de mejorar la vida de los alumnos choca frontalmente contra la inseguridad y resentimiento de estos, y no puede abarcar toda la complejidad y el sufrimiento de algunos chavales cuyo seno familiar está roto, y cuya esperanza de futuro es cuanto menos incierta.
Blanca Vázquez. Cinencuentro: En La clase de Cantet los mismo alumnos (de 14 ó 15 años) expresan su opinión sulfurada ante el profesor de lengua con esa suficiencia y ausencia de humildad (a excepción del muchacho chino) de aparentar saber demasiado de la vida, objetando la practicidad de ciertas lecciones (algunos tiempos verbales o géneros literarios como la poesía, etc). Son unos chavales envejecidos, sin la mínima ingenuidad. Son franceses que no se sienten franceses.
Universo Web: “La Clase” nos ofrece la posibilidad de asistir, como testigos privilegiados, al trabajo de un profesional de la enseñanza, François Bégaudeau, autor de la novela en la que se basa su guión y protagonista de la película, personaje para el que valientemente guarda aristas que condicionan su devenir y en el que encarna la pelea diaria de un colectivo que se faja por iluminar las mentes de niños y jovenes en muchos casos irreductibles.
Javier Montilla. El librepensador: Entrevista a François Bégadeau:
Mucha gente que tiene prejuicios negativos sobre los jóvenes de los barrios populares encuentra en la película una confirmación de sus prejuicios. Este no era el espíritu de la película, pero no podemos impedir al espectador pensar de esta manera.
María José S. Mayo: La clase es no es película rendida al entretenimiento. Los que esperen una obra maestra contundente en esta cinta premiada con la Palma de Oro en Cannes, no la van a encontrar. Pero a lo que sí van a asistir es a un ejercicio cinematográfico al que se le ha de reconocer que encuentra lo que busca: ser un retrato auténtico de la realidad de un conjunto de alumnos y profesores condenados, de una manera u otra, a entenderse.
IMDB | La Butaca