El ataque de los clones

George Lucas, 2002.
Reparto: Ewan McGregor (Obi-Wan Kenobi), Natalie Portman (Senadora Padmé Amidala), Hayden Christensen (Anakin Skywalker), Ian McDiarmid (Canciller Supremo Palpatine / Darth Sidious), Samuel L. Jackson (Mace Windu), Pernilla August (Shmi Skywalker), Jack Thomson (Cliegg Lars), Christopher Lee (Conde Dooku / Darth Tyranus), Anthony Daniels (C-3PO / Teniente Dannl Faytonni), Frank Oz (Yoda; voz versión original), Andrew Secombe (Watto; voz v.o.), Oliver Ford Davies (Sio Bibble), Silas Carson (Nute Gunray / Ki-Adi-Mundi), Kenny Baker (R2-D2), Ahmed Best (Jar Jar Binks; voz v.o.), Jimmy Smits (Senador Bail Organa), Ayesha Dharker (Reina Jamillia), oel Edgerton (Owen Lars), Bonnie Piese (Beru Whitesun), Temuera Morrison (Jango Fett), Daniel Logan (Boba Fett).
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El circo de Lucas

El Ataque de los clones no es una película particularmente mala. Es una película mala como cualquier otra película mala hecha sin imaginación. Lo que hace que algunos nos exasperemos con ella es el descalabro que monta George Lucas con androides, fx, monstruos extraños y razas alienígenas, cuando lo que él quiere es contarnos la historia de siempre y nada más.

Los geeks de la saga salen del cine transidos de emoción, hablando del portento que es la creación de la ciudad sobre el mar o las bestias salvajes del circo con expresiones que superan la realidad. Todo eso es innegable, los hallazgos técnicos son palpables, el tema es: ¿alguna de esas finuras hace que yo me emocione con la película? ¿Algo de todo esa desasosegante irrealidad contribuye a desarrollar tema? ¿Esa historia no podía ocurrir en un pais menos sofisticado concitando la misma emoción? La respuesta está clara. Lucas no hace otra cosa que tirar dinero a espuertas y despilfarrar medios técnicos sin otro criterio que el más difícil todavía. Su espectáculo no es cinematográfico, es cirquense.

Lo artificial, lo rebuscado de cada elemento visual destroza desde la primera imagen cualquier intento de conectar con este engendro. La princesa Padme y el joven Anakin se van de merendilla al campo, pero la niña lleva un atuendo tan poco natural que lo último que puedo entender es que el chaval se enamore de semejante artificio de mujer. Para colmo discuten de democracia, pero ¿quién se puede enamorar así? Obi Wan Kenobi y su pupilo Skywalker hablan sin parar de la República y de la instrucción del joven. La seriedad de esos diálogos, lo engolados, aburridos y presumidamente elevados que quieren ser me saca de quicio. ¿Pero es que Lucas se está tomando en serio toda esa morralla de su república galáctica? ¿Por qué no se ríe un poco? ¿Es que quiere que yo me entere bien? ¿Quiere que yo tome nota? ¿Y qué decir de la religión esa Jedi? Lo mismo. El mayor pecado de las Galaxias es el más imperdonable que puede haber. Lucas no tiene ni remota idea de lo que es tener gracia.
A New Hope? - Attack of the Clones is better than you've heard. By David Edelstein
Having been bored into a near-coma by The Phantom Menace (1999), I was surprised by the first wave of scornful notices for the far less narcotic Star Wars Episode II: Attack of the Clones (20th Century Fox). Cut it some slack—it's almost a real movie! It opens with a scary act of sabotage and an aerial-hot-rod chase amid futuristic skyscrapers—a happy reminder of the Saturday-matinee serials out of which this saga was born. It has three or four impressive action set-pieces; it has a more Yoda and less Jar Jar; and it features the last of the great horror idols, 79-year-old Christopher Lee, as the lordly separatist Count Dooku. It seems to me a tolerable night out once you accept that: a) the storytelling is hopeless; b) the Flash Gordon giddiness of the first Star Wars trilogy is long gone, replaced by turgid pageantry tricked to life with gargantuan amounts of computer-generated busyness; and c) George Lucas is trying to be Japanese.
Star Wars: Attack of the Clones (John Williams) Filmtracks (5/5)
More than any other series of films in the history of Hollywood, the Star Wars saga contains a complex tapestry of strong themes, motifs in orchestration, and a magnificent consistency of quality. The Star Wars scores are a case study in thematic development and use, now containing more themes and motifs than any other sequels.
Metromix | A Chicago entertainment and restaurant guide - Movie review, 'Star Wars: Episode II - Attack of the Clones' by the Mark Caro
But for those of us who respond more strongly to storytelling than computer-generated effects, the new "Star Wars" installment hasn't escaped the rut dug by the last one. If you've ever wondered about the difference between plot and story, here's Exhibit A.
"Star Wars: Episode II - Attack of the Clones" is big on plot, small on story. A whole lot is going on, yet the central narrative - what there is of it - never grabs our hearts.
[...]
For such a visually oriented filmmaker, Lucas commits an unpardonable sin: He tells instead of shows. We don't see Anakin falling for Padme; we just hear him proclaiming his love over and over. We know Padme has succumbed not because we've been seduced along with her but because she finally tells him so.
[...]
What he seems most engaged in is introducing us to a universe of crazy digital creatures and showing off an incredible array of nifty spaceships; his love of sleek vehicles hasn't abated since his breakthrough film, "American Graffiti" (1973). Much attention also is lavished on the spectacular sound design.
Matinee Magazine: Star Wars: Episode II -- Attack of the Clones Attack of the Clones is crowded and extravagant, dumb and stiff, noisy and distracting, yet disappointingly pointless and irrelevant all the same. There is that perverse attraction that pulls you to the spectacle, followed by that feeling of emptiness when you eventually grasp that it signifies nothing.
Mr. Cranky Rates the Movies : Star Wars Episode II: Attack of the Clones
Since Episode III will be the last chance to avoid classifying the entire trilogy as a colossal waste of time, it's time for somebody with more talent than Lucas to take the helm. Lucas can continue working on the special effects. Considering this, Mr. Cranky has taken it upon himself to solicit the input of today's top directors. Here's how they replied to the question of how they'd wrap up the series:
Kevin Smith: "At the beginning of the film, Obi-Wan is kidnapped by the Sith lords. Anakin, dejected because he thinks his mentor is dead, takes to hanging out in front of a local galactic Quick Stop, where he meets two other banished Jedi masters, Jay and Silent Bob. Jay convinces Anakin that he should threaten to join the dark side unless Amidala allows him to have intercourse with her in 'an uncomfortable place.' She doesn't and he becomes Darth Vader, ass pirate."
Canal # Cine - Episodio II: El Ataque de los Clones Poe
La falta de originalidad más allá de su facturación formal y la escasa emoción que consiguen transmitir sus imágenes son la tónica dominante de la última producción de George Lucas, que viene a añadirse a la saga galáctica por exceléncia de las últimas décadas. Espectacular despliegue de medios técnicos, con especial uso y abuso de los efectos digitales, en una película en la que se ha cuidado mucho más la forma que el fondo, cosa que ya viene siendo habitual en los episodios de la nueva generación de Star Wars.
[...]
Sin que sirva como justificación, sino más bien como explicación acerca de los que podamos sentirnos defraudados con esta nueva entrega, pero aún así valorarla dentro del contexto al que pertenece, cabe decir que los miembros de aquella generación que descubrimos por primera vez la magia del cine gracias al Episodio IV, solemos conformarmos con la complicidad que nos otorgan los siempre presentes reductos de aquel fascinante universo en las actuales precuelas. El sonido vibrante de las espadas láser, el susurro de las naves al cruzar el espacio aéreo, las criaturas de peculiar aspecto físico, el vocabulario jedi y toda esa particularísima iconografía, harán nuestras delicias de forma incondicional, porque Star Wars, a pesar de todo lo demás, siempre será Star Wars.
LA BUTACA - Star wars: Episodio II. El ataque de los clones (Star wars. Episode II. Attack of the clones) Por otro lado, ni siquiera en el cam-po de la acción donde hasta ahora Lucas era inefable, "El ataque de los clones" acaba de funcionar. Las secuencias pretenden tanta es-pectacularidad en el montaje que acaban por resultar un barullo de lu-ces de colores, a la vez que pierden todo su significado si sabemos que todas van a tener a los Jedis como vencedores, y se convierten en una exposición reiterativa de combates carentes de emoción.
The Case for the Empire Jonathan V. Last analiza las implicaciones políticas de la saga galáctica. Discute la idea de que el imperio signifique el mal y la república sea el bien.
"Palpatine believes that the political order must be manipulated to produce peace and stability. When he mutters, "There is no civility, there is only politics," we see that at heart, he's an esoteric Straussian.
Make no mistake, as emperor, Palpatine is a dictator--but a relatively benign one, like Pinochet. It's a dictatorship people can do business with. They collect taxes and patrol the skies. They try to stop organized crime (in the form of the smuggling rings run by the Hutts). The Empire has virtually no effect on the daily life of the average, law-abiding citizen."

Blade II

Guillermo del Toro, 2002.
Reparto: Wesley Snipes (Blade), Kris Kristofferson (Abraham Whistler), Norman Reedus (Scud), Leonor Varela (Nyssa Damaskinos), Ron Perlman (Reinhardt), Luke Goss (Jared Nomak), Santiago Segura (Rush).
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Demasiada superioridad

Blade estaba condenada a una segunda parte porque crea un mundo extraño y cerrado con reglas propias. Los vampiros son drogodependientes que necesitan la sangre con ansia, y sólo pueden ser eliminados con balas o un sable hechos de plata y ajo, o bien expuestos a los rayos del sol. El personaje central, Blade es el único vampiro que ha visto el sol por una extraña mutación. A diferencia de los demás vampiros mantiene su adicción a raya y es el bueno.

Cuando veo una película que me aburre me limito a quejarme. Cuando esa misma película se ha hecho con abundancia de medios y tiene un público elevado tengo que formularme la pregunta ¿qué hay en esta historia que puede llenar a otra persona? Blade ofrece artes marciales y un héroe como Wesley Snipes que parece tomarse en serio las chorradas que tiene que decir. Su destreza peca de abuso. En cada lucha es tan evidente su superioridad que ningún espectador teme por la suerte del protagonista, tanta superioridad frente a sus enemigos va en detrimento de su emoción, y da alas a defectos que no soporto, Blade es, a fuerza de victorias, chulesco y amanerado.

La trama pretende ser complicada con twists & turns inesperados que no aumentan el interés y le ponen la puntilla a la historia. El cine de nuestros días parece imponer la complicación de personajes con dobles intenciones y desenlaces inesperados que algunas historias como esta deberían dejar de lado. Mejor hacer algo sencillo con dignidad que algo complicado sin talento.

¿En qué consiste una buena crítica?

No sé si voy a hablar de lo que considero una buena crítica o lo que considero muchas malas. Pero voy a pedirles un poco de atención sobre lo que pienso de las críticas que leo: en general no me interesan. No quiero decir que yo lo haga mejor, simplemente digo que no me aportan gran cosa.

Mientras escribo este texto en el notepad para luego pegarlo en el foro tengo abiertos varios comentarios en el navegador de la última peli que vi. Son opiniones de aficionados y se pueden resumir así: guión muy bueno, efectos especiales sobresaliente, el actor principal aprobadillo; la escena de acción increíble. Otro opina que la escena es creíble, y le da notable al actor.

¿Qué interés tiene semejante información para mi? sinceramente muy poco. Las críticas de los aficionados se parecen a un boletín de notas. Algunas se podrían convertir en un formulario con el listado de los actores y técnicos y cuatro casillas para evaluar desde suspenso a sobresaliente. Alguno cambia adjetivos para alegrar su nota y en vez de sobresaliente dice "maravillosa".

Yo no quiero deprimir a nadie pero tendríamos que plantearnos si eso que escribimos es lo que nos gustaría leer.

Alguien dirá "pues entonces ¿qué voy a decir sobre una película?". Y la verdad es que no tengo una respuesta. Sé, eso sí, que los críticos que leo habitualmente acuden en contadísimas ocasiones al boletín de notas cuando opinan sobre una película. Me refiero a críticos como los hermanos Marinero, Méndez-Leite, Augusto M. Torres, Roger Ebert, www.mrcranky.com

NOTA
Personalmente, muy personalmente, me gusta leer a gente que habla del cine como un lenguaje. ¿Que es lo que quiere decir / hacer sentir el director? ¿Por qué lo dijo de esa manera? ¿Quien demonios dijo eso en otra ocasión? Pero eso es ya entrar en gustos muy personales.

Casablanca

Michael Curtiz, 1942.
Reparto: Humphrey Bogart (Rick) Ingrid Bergman (Ilsa Lund Laszlo) Paul Henreid (Victor Laszlo) Claude Rains (Louis Renault) Conrad Veidt (Mayor Heinrich Strasser) Sydney Greenstreet (Ferrari) Peter Lorre (Ugarte) S.Z. Sakall (Carl, camarero) Madeleine LeBeau (Yvonne, la novia de Rick) Dooley Wilson (Sam)
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I don't stick my neck out for nobody

Todos van al Rick's. Los alemanes han oído hablar de Rick's, los franceses son sus amigos, pero, ¿con quién está Rick?

Rick es América. América contempla a los invasores prepopentes alemanes, y coquetea con la corrupta guardia francesa, con la que tiene su simpatía. Pero no se implica con nadie. "I don't stick my neck out for nobody", dice Rick al deseperado Ugarte.

Rick es también Hollywood. Rick es la diversión para todo el mundo. América/hollywood no toma partido por los locos europeos que se pelean. No lo hacen hasta que algo les atañe directamente, ese algo es Ilsa. Rick, o sea, América, descubre que no es un mero espectador cuando una persona de la historia le importa. Pero a la misma vez, descubre que esa persona es parte de una historia mayor, de una guerra en la que él tiene algo que decir.

Casablanca enseña que los americanos se implican con la Europa democrática porque tienen algo que ver con ella y porque descubren por si mismos que hay algo importante por encima de sus cafés y su mundo de diversión. Casablanca es una lección de como y por qué tomar partido por una causa sin ser un héroe amanerado y falso.

Río Bravo

Howard Hawks, 1959
Reparto: John Wayne (Sheriff John T. Chance) Dean Martin (Dude, Borrachón) Ricky Nelson (Colorado Ryan) Angie Dickinson (Feathers) Walter Brenan (Stumpy) Ward Bond (Pat Wheeler) John Russell (Nathan Burdette) Pedro González-González (Carlos Robante, dueño del Hotel El Álamo) Etelita Rodríguez (Consuela Robante) Claude Akins (Joe Burdette)
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Los héroes de Hawks tienen los pies de barro

Dice Aristóteles en su Ética a Nicómaco, que la virtud está en el término medio. La virtud del ingenio, por ejemplo se encuentra a medio camino entre la zafiedad y la bufonería. Aplicado a esta película habría que decir que la virtud de la valentía está a medio camino entre las brabuconadas del cherif asesinando a diestro y siniestro y sus blandenguerías dejándose mimar por la corista. Aunque lo intentó, Hawks no dio en ningún momento con un heroe fordiano.

El Cherif Chance tiene dos ayudantes poco respetados, un alguacil cojo y un borracho interpretado por Dean Martin para hacer frente a un rico hacendado cuyo hermano ha encarcelado por asesinato.

Esta imitación de "My Darling Clementine" ("Pasíón de los fuertes") podía haber sido épica si se hubiera centrado más en los dos seres incompletos que buscan su propia dignidad, o si la cruzada del cherif hubiera sido por un motivo más universal. Pero el cherif Chance parece implicar a todos los que lo quieren en una terca batalla donde para castigar un crimen se cometen muchos otros y el amigo que da su vida por él no aparece más que como un pobre infeliz (la falla más grande de la película). Por otro lado, el afán de dude de recuperar su dignidad parece sacado de una novela de Estefanía porque se centra más en humillar a los que se ríen de él (cosa a la que tienen derecho "tirar la cara importa, que el espejo no hay por qué" que decía Quevedo) que en verdaderamente superarse.

El cherif de Río Bravo se parece mucho al paleontólogo de "La fiera de mi niña" porque no hace nada para ganarse el protagonismo que tiene en la cinta, y sin embargo todo gira en torno a él y a cuanto le quiere todo el mundo y cuando están dispuestos a hacer por él.

Así pues, esta película tiene poco de western, y mucho de comedia, pero eso se lo debemos a los dos guionistas de que se rodeó.

Matrix: la culminación de cien años de cine

La poesía, la música, cualquier arte tiene un uso artístico, desde el cual el poema, la partitura es el fín en si mismo. Luego tienen utilizaciones que no son artísticas, aunque sean respetables: la pintura se puede usar para decorar, la música para ligar, el poema para lanzar moralejas políticas. Pero cualquiera sabe separar lo que es arte de lo que es espúreo.

En el siglo XX todas las artes habían llegado a un estado de pureza en el que habían sabido separarse del mundo, el soneto, la poesía pura, sinfonía, la pintura sin figuración. Formas perfectas, donde la obra no tiene un valor por el modo en que puede ser usada, sino por sí misma.

Lo que yo me atrevo a afirmar, sin ningun rubor, es que el cine había buscado su camino en esa misma dirección sin llegar a conseguirlo, hasta que por fin se rodó Matrix.

El cine siempre se ha utilizado como un burdo medio propagandístico para vender aspiradoras al espectador. El cine como explicación de la realidad no es cine, es discurso, la mayoría de las grandes obras que conocemos lo son más por el mensaje que transmiten que por si mismas. Lo cual no les resta ningún valor.

Pero yo quiero centrarme en lo que es cine. ¿Qué sería una película cuyo valor está por encima de su discurso? ¿Qué es esa substancia que puede expresar el cine y no se puede expresar de ninguna otra manera?

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El cine de los noventa no propende a la realidad. El cine de valores humanos tiene un valor testimonial, pero el espectador de finales del siglo XX aclamó sobre todo a las ficciones imposibles. Mi opinión es que hay una sabiduría en esa elección. ¿Por qué nos entusiasmó la amistad entre EllioT y ET? Sencillamente porque nos hizo sentir que podíamos emocionarnos con un extraterrestre, es decir, que nuestro sentimiento está por encima de lo que unos seres humanos nos transmiten.

¿Por qué nos cae bien el robot Número 5 de Cortocircuito? Vuelvo a la misma tesis. Viendo esta película descubrimos que nuestra simpatía no es algo que nos despierten otras personas sino también una máquina.

Si miro la cartelera de hoy tengo Kate and Leopold, es decir el amor con un hombre de otro siglo. ¿Por qué no de este?

El cine es documento cuando muestra cosas sencillas (tiene su valor) pero es cine cuando muestra lo que sólo el cine puede mostrar: la posibilidad de algo imposible, nuestras emociones puestas en una irrealidad. Un hombre puede enamorarse de una actriz más intensamente que de una mujer real. La emoción no está en objetos reales, ¿pero donde está?

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Matrix crea por fin una ficción que sólo podía existir en el cine y que es en esencia cine. Matrix es la irrealidad elevada al cubo porque todo lo que vemos en esa ficción que es la película esta ocurriendo en otra ficción que es el mundo virtual de Matrix. Hasta aquí es lícito hablar de que este planteamiento esta muy gastado: de hecho es el mismo que la caverna de Platón, donde los hombres ven sombras, o La vida es sueño de Calderón, y tantas películas.

Es fácil entender que igual que yo sueño con actrices hermosas o me creo los simulacros de las películas, los protagonistas de Matrix entran alli y sueñan con lo que ven. Pero hay una segunda lectura que nadie parece hacer. Si Neo despierta y deja de vivir en los simulacros ¿Dónde está Neo? ¿donde estaría yo si dejara mis simulacros?

Y no es una pregunta sin respuesta. Cuando Neo se libera de la opresión de la realidad se encuentra en el principio de todos los principios: es absolutamente libre. Ya no tiene que obedecer ninguna regla.

¿Que tiene esto que ver con el arte puro del que hablaba al principio? Todo: el cine, en Matrix aprende a liberarse de todas las convenciones. Al final, Neo no tiene que morirse.

Todas las películas hasta Matrix habían soñado con un granito de libertad. Todas habían desafiado esa horrible cadena que es la realidad, tener que se creible, cierto. (Lo mismo que la música tuvo que luchar contra la melodía, o la poesía contra el significado de las palabras). Cuando llega Matrix rompe todos los moldes que habían tratado de romper a cachitos todos los creadores.

El cine no existe para retratar, el cine no es realidad (ese es el documental) El cine es creación. Y cuando Neo desafía a Matrix en la escena final, el cine se libera de todas las cadenas que poco a poco habia querido romper.

Por eso Matrix es cine puro. Creación pura.

Por eso no creo que me guste Matrix II. Porque ya no se puede ir más lejos.

El embrujo de Shanghai

Fernando Trueba, 2002.
Reparto: Fernando Fernán Gómez (Capitán Blay), Eduard Fernández (Forcat), Aida Folch (Susana), Ariadna Gil (Anita), Antonio Resines (Kim), Jorge Sanz (Denis), Rosa María Sardá (Betibú), Fernando Tielve (Dani), Juan José Ballesta (Finito Chacón).
Guión: Fernando Trueba; basado en la novela de Juan Marsé.
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Era para Erice

Sólo pensar que podía haber sido de una película como esta en manos del genio de Erice que la cogió en un primer momento hace que aguante mucho menos esta plasta sin sabor. La película tiene todos los elementos para la poesía de nuestro genio: el mundo onírico infantil, el contraste entre los secretos de los adultos y los secretos de los niños. Erice, no me cabe duda, hubiera compuesto un poema inolvidable.

Pero no vale la pena pensar en ello. La cogió Trueba, rodó las escenas como bien pudo y se fue a casa. El resultado es aburridísimo y perfectamente prescindible dentro de nuestro cine. El centro de la historia es una niña que debía ser misteriosa pero resulta ser repelente. Sufre de tisis y su madre le paga a un niño, el protagonista, para que la pinte. A casa de la niña llega un fantasma del pasado, Forcat estaba exiliado en Francia junto al padre de la familia trae noticias. A los niños les cuenta una película increíble sacada del cine, a la madre le cuenta otra mentira menos obvia.

Sin conocer la lectura de Marsé tengo que conformame con la versión que Trueba me ofrece de los personajes. Heridos por la guerra civil, todos son perdedores, incapaces de vivir en el mundo todos se desmoronan uno a uno. Después de dos horas de aburrimiento, gracias a un ritmo narrativo letárgico, creo que hubiera preferido conocerlos a todos por el libro.

Los foros de El pasadizo

Si usted se pasea por los foros una tarde y quiere dejar un par de pintadas tan profundas como "hola me llamo Federico" o "La última de Spielberg es un rollo" pues le vale cualquier foro. Si quiere quedarse en las listas (mejor actor, diez mejores películas, etc.) hay Comunidades de MSN que están en ello. Pero si le gusta el cine y discutir a fondo, entonces lo tiene más complicado. Existe un foro en Google que puede llegar a aburmarle porque pasa de 40 mensajes al día, lo contrario vale para el de Ya.com

Escondido en una página no muy conocida está el que es sin duda mi favorito. Se llama El Pasadizo y tiene una clientela variada, en la que no falta de nada, ni siquiera el pesado o el amante del spoiler. Si quiere hablar y leer de cine. Le recomiendo el foro del Pasadizo.

El crítico en su lugar

Los espectadores, el gran público, asumimos demasiado pronto que hay un profesional y un aficionado en esto de la crítica, y nosotros, los aficionados tenemos que inclinarnos. Yo pienso al revés.

Desconfío mucho del experto. A mi me interesa más una película que llega a mucha gente que una película que llega a cuatro expertos que saben mucho. El cine se hace para comunicar y si llega a mucho público es porque sabe hacerlo.

Para mi esto del cine es como la comida. Habra quien entienda mucho de alimentación, pero sobre lo que a mi me gusta me considero la única, incuestionable autoridad. A mi me interesa a veces más lo que leo en este foro que lo que leo a Roger Ebert o a Mendez-Leite, por ejemplo.

La separación entre los que tienen buen gusto y los que tienen mal gusto no me la creo. Mi gusto me parece sagrado y me importa un bledo si coincide o no con la mayoría o con las sacrosantas autoridades de los expertos. Pondré un par de ejemplos: no me gustó nada "El señor de los anillos". Me encantó "Elling", lo mejor del año. Tener razón o no me parece tan serio como tener razón en que me guste llevar el pelo corto: eso es absurdo.

Otra cosa es que un señor se prepare sobre cine. Hay críticos que se expresan con claridad y se les entiende muy bien. Los hay muy informados y me complementan la visión con datos de la película. Eso me gusta, me parece profesional y yo los leo con interés. Pero de ahí a que yo les deje imponer su gusto al mío hay un trecho, eso no les dejaré jamás.

Guerreros

Daniel Calparsoro, 2002.
Reparto: Eloy Azorín, Eduardo Noriega, Rubén Ochandiano, Carla Pérez, Jordi Vilches, Roger Casamajor, Iñaki Font, Sandra Wahlbeck, Olivier Sitruk.
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Con guerreros así ¿quien necesita a Milosevic?

España mandó tropas a Kosovo para proteger a los kosovares y a la minoría servia. Pero para ver esta película hay que olvidar esto porque los rambos de Calparsoro se pasan la película matando kosovares, sin importar mucho si son civiles, y la verdad es que mandar un contingente de la OTAN para hacer ese trabajo suena redundante porque hay pruebas de que Milosevic lo hacía mejor que nadie.

Algunos amigos me dicen que tengo que olvidar esos planteamientos históricos para disfrutar de la película, pero hacerlo es algo que me cuesta mucho. Si fuera una película de ciencia ficción como las de Lucas me daria igual que los soldados lucharan en la costelacion de Casiopea o en la de Orión, pero si unos jóvenes tienen que matar a muchas personas para salir vivos de una refriega es esencial para que yo me identifique con ellos, que entienda porque matan a civiles y kosovares, no es una cuestión arbitraria. Ese fallo es el que destroza la película sin remisión. El cine no es ajeno a la moral. Si los soldados matan a los malos y ayudan a los débiles yo puedo identificarme con ellos. Si matan a los débiles y a los paramilitares servios ni los tocan, entonces los buenos dejan de serlo.

El planteamiento inicial parecía tener sentido. Un soldado español ve a unos servios detener a un hombre por la calle y se salta las ordenanzas para lanzarse a salvarlo. Los oficiales y el regimiento lo insultan por no obedecer a los superiores. El heroe solitario representa el afán que todos tenemos de haber hecho algo más en esa guerra que ser simples espectadores.

La película no desarrolla este prometedor comienzo. Por el contrario se pierde completamente cuando el mismo batallón tiene que ir a un pueblo kosovar, que ha sido atacado por los paramilitares servios, para reestablecer el tendido eléctrico. Una procesión de servios, obligados a marcharse de Kosovo, apedrea sus blindados, ofreciendo la única escena de realismo que vamos a ver en la película. Los soldados tienen una escaramuza increíble con la UCK. Increíble porque iban a ayudar a los suyos. Y luego sufren contratiempos y combates para escapar de una u otra guerrilla. El fin de la lucha viene a ser salvar su pellejo. Los protagonistas son niños asustados, nunca héroes. La peripecia es salir vivos, no salvar a los agredidos kosovares. De hecho, cuando se encuentran con los paramilitares (los únicos malos) se entregan. Todas las bajas que provocan son de sus aliados. Y el final de heroísmo no tiene sentido porque no han ayudado a nadie ni se han gandado ningúna palmada del espectador con sus miedos.

Calparsoro se olvida de la ética y también del sentido de esa batalla en funcion de otro principio, quiere a toda costa mantener el ritmo. Y es cierto que la acción no aburre. El problema es que hace falta un ejercicio de ingenuidad para disfrutar de tales hazañas que yo no puedo hacer a mi edad.
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