Iron man



Discursos


John Favreau, 2008
Reparto: Robert Downey Jr. (Tony Stark/Iron Man), Terrence Howard (James Rhodes), Jeff Bridges (Obadiah Stane), Shaun Toub (Yinsen), Gwyneth Paltrow (Virginia "Pepper" Potts), Faran Tahir (Raza), Jon Favreau (Hogan).
Guión: Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum y Matt Holloway; basado en los personajes creados por Stan Lee, Larry Lieber, Don Heck y Jack Kirby.
* * *
Tengo un amigo cuyo gusto cinematográfico me escama desde hace tiempo. Me recomienda (casi diría “me obliga a ver”) películas cuya moraleja, curiosamente, siempre coincide con las suyas. No es que yo desdeñe los discursos de las películas. Tampoco desdeño los esfuerzos de los maquilladores. Pero procuro no dejar que esos discursos sean lo único que quede de una película. El discurso de todos los superhéroes es un discurso conservador, son justicieros de derechas, o bien, justicieros republicanos. Ellos “saben” que el país está bien y que los políticos toman las decisiones correctas. Ellos no quieren cambiar el mundo, quieren acabar con las astillas molestas: delincuentes, países insurgentes, milicias armadas que quieren estropear la paz en la que viviríamos si todos fueramos tan chicos buenos, abnegados, repeinados y lindos como son ellos. Si los superhéroes pudieran hacerlo, ellos acabarían con Neo.

Stark sufre un cautiverio en una cueva, probablemente talibán. Durante su calvario no piensa en qué puede haber generado esa guerrilla, ese odio a los Estados Unidos que hay en Oriente Medio. Su preocupación es cómo vencer a los enemigos. La solución del conflicto es un arma, una escafandra.

El mal se esconde en una cueva afgana, el bien consiste en un play-boy americano que fabrica armas. Semejante desmelene narcisista hubiera sido digerible por un espectador de los años treinta, como el de Tarzán, pero en el siglo XXI, necesitamos cierta dosis de cordura antirracista. El mal también está dentro de la sociedad americana. Está en casa, y no vale colgárselo a una tribu extranjera porque no nos guste su indumentaria.

La estructura de la narración tiene un cambio curioso. Stark consigue su traje a la mitad de la cinta, cuando lo canónico es que lo haga en el primer acto (20 minutos iniciales). Consume una hora en narrar sus penalidades y otra en luchar contra el enemigo. Y es una buena distribución. Quizá, igual que el discurso, está calculada para adultos convencibles más que para niños soñadores.

5 comentarios:

mi espacio dijo...

despues de leer esto me an dado ganas de ver la pelicula aunke no estoy muy convencida. ja veremos k tal.

Mariano dijo...

HOLA MUY BUENO EL BLOGGER LOS INVITO A QUE VISITEN MIS WEBS www.catigre.es.tl
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Matías dijo...

"Si los superhéroes pudieran hacerlo, ellos acabarían con Neo." Genial esta frase que recoge todo el espíritu de tu excelente y apropiado comentario.

Ciertamente, la moraleja de los superhéroes de papel más populares siempre ha sido la que describes. Aunque en los últimos tiempos, y en cómics como 'Civil War', se intenta dar una carga de profundidad mayor a esa visión bipolar del mundo, donde los malos suelen ser siempre los mismos y descritos con los mismos clichés, mientras que los teóricos 'buenos' no parecen ser responsables de cuanto acontece en este mundo mucho más complejo de lo que se pretende ofrecer en estas historias reducibles al puro entretenimiento.

Un saludo.

Guido dijo...

Todos los superhéroes y sus historias son por naturaleza algo fascistas [Los Increíbles de Pixar es quizás la más de todas] y he aprendido a aceptar eso cuando veo una película basada en comic, pero por alguna razón en ésta me molesta y estoy de acuerdo con muchos de tus puntos.

Pero lo peor de la película creo que no es eso, sino su dependencia tan grande de su protagonista. Sin Robert Downey Jr. lo que queda es una película correcta, pero sin mucho [o nada] nuevo que ofrecer al género.

Saludos!

Marchelo dijo...

Buenas!

A mi me gustó la película aunque no tanto su distribución: me parece bien que se tome su tiempo en mostrar los orígenes del personaje, pero en mi opinión el final se resuelve con prisas, como si fuera pecado exceder las 2 horas de metraje.

Saludos!

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