Che, el argentino



Historias de la mili


Steven Soderbergh, 2008
Reparto: Benicio del Toro (Che), Demián Bichir (Fidel Castro), Santiago Cabrera (Camilo Cienfuegos), Elvira Mínguez (Celia Sánchez), Julia Ormond, Jorge Perugorría (Joaquín), Edgar Ramírez (Ciro Redondo), Victor Rasuk (Rogelio Acevedo), Armando Riesco (Benigno), Catalina Sandino Moreno (Aleida Guevara), Rodrigo Santoro (Raúl Castro), Unax Ugalde (Pequeño Cowboy), Yul Vázquez (Alejandro Ramírez).
Guión: Peter Buchman; inspirado en "Pasajes de la guerra revolucionaria" de Ernesto "Che" Guevara.
* * *
Si tiene un amigo que ha hecho la mili, nunca le saque el tema. Tendrá que soportar estoicamente cada una de las conversaciones que tuvo con el cabo, con el teniente y con el alférez; tendrá que reírse de alguna broma que le hizo el sargento y que a usted no le hace ninguna gracia. Los militares viven una experiencia irrepetible que tiene que ver con el sentimiento de hermandad masculino, con el heroísmo y la justicia, con la vivencia de ser parte de algo más grande que nuestro individualismo narcisista. Ellos no saben explicarlo, pero quieren volver una y otra vez a recuperar aquello, mientras usted mira a otro lado buscando una manera de no tener que aguantar la misma historia de siempre.

“Che, el argentino” está compuesto con los trozos de diario de un militar, y respira ese sentimiento indefinible por los cuatro costados. Son anécdotas nobles y sinceras. La historia de hombres que dieron su vida por un ideal.

La película abre con una pregunta de una periodista que es como esas puertas que le gustaba usar a John Ford para empezar sus cintas. La periodista le dice “¿Cree usted que si los sudamericanos consiguieran mejorar su nivel de vida no necesitarían una revolución?”. Colocar la pregunta al principio hace pensar que la película es la respuesta, pero no lo es. No es una película que reflexione sobre la revolución, es la misma película que hubiera rodado Fidel si hubiera podido hacerlo.

Mezclados con la batalla para llegar al poder en Cuba aparece un Guevara posterior que habla en las Naciones Unidas en representación de Cuba. La imagen es en blanco y negro para parecerse a imágenes sacadas de un documental de la época, o para confundirse con ellas. No son gratuitas, Guevara se enfrenta a los Estados Unidos y lo acusa de su imperialismo. Este Flash-ahead le da un sentido a la lucha. Ellos pelearon por eso que defienden ahora en la sede del imperio.

Castro y Guevara merecían su hagiografía. Y para los occidentales ensimismados como nosotros en nuestros vicios nos viene como una cura participar en el fragor de una revolución. Es justo que entendamos a aquellos cubanos. Ellos llevan glorificando aquel momento de su historia cincuenta años. Pasé un mes en La Habana en casa de un amigo y pude verlo con mis propios ojos. El triunfo de la revolución es allí desayuno, almuerzo y cena. Pero, a diferencia de nosotros, no cambian de menú cuando les da la gana.
Roberto Piorno. Guía del Ocio ****: El primer plano está en otro sitio, en las maniobras de conquista relámpago de Fidel Castro, Soderbergh nos muestra así las bambalinas del hecho histórico.
Jordi Costa. El País: El argentino es, así, una hagiografía que neutraliza su riesgo panfletario, a través de la voz funcionarial de un cineasta que utiliza su virtuosismo como salvoconducto. [...] Soderbergh se empeña en mantener una distancia que coloca su película más cerca del cine didáctico que del cine político.
Alberto Bermejo. Metropoli ***: equilibrado retrato de un héroe contemporáneo reconvertido por el mercado en una marca más o menos abstracta, en franquicia, icono o símbolo de rebeldía, ansias de justicia y de libertad.
Enrique Colmena. Criticalia: Soderbergh apuesta, extrañamente, por la reconstrucción aplicada, algo que a él, uno de los cineastas más peculiares surgidos en los años ochenta, no le va en absoluto.

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1 comentarios:

TheHaine dijo...

exelente PELICULA visita desde WWW.THEHAINE.NET UN SALUDO

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