Contra el guión

Me interesan tanto las opiniones que comparto como las que no. A veces son más interesantes la opuestas, como esta de Jordi Costa:
Si tuviera que definir el cine a toda prisa diría que el cine es... lo que no está en el guión. Aquello que, en un momento determinado, se apodera de la pantalla y nos recuerda que lo que estamos viendo no podría ser un tebeo, una novela, ni una obra de teatro, sino sólo cine. Y, sin embargo, vivimos en unos tiempos en que los profesionales del medio creen que es el guión lo que conseguirá detener la agonía de este arte que morirá joven y sin haber explotado todas sus pósibilidades expresivas.
Desde hace unos años vivo en una ciudad en la que, al parecer, todo el mundo tiene un guión cinematográfico bajo el brazo. He perdido la cuenta de las veces en que me han preguntado: "Y tú, ¿estás moviendo algún guión?". En esta ciudad de aspirantes a actor, director o guionista está mal visto decir lo que, en el fondo, pienso: que el guión de cine está sobrevalorado, que Robert McKee y Syd Field han hecho mucho daño y que la segunda peor cosa que pueden decirme de una película –después de eso de que tiene buena fotografía– es... que tiene un buen guión.
La deificación del guión tiene la culpa de que, por ejemplo, hoy los cinéfilos recuerden mejor al chocarrero discípulo Billy Wilder que al refinado maestro Ernst Lubitsch. O de que incluso la crítica especializada no pille a David Lynch. O de que olvidemos que el cine nunca ha sido más cine que en los cortos cómicos del mudo o en los dibujos animados clásicos de siete minutos.
Jordi Costa

8 comentarios:

Otis B. Driftwood dijo...

Hombre... que un tío que ha escrito tantísimo de cine como Jordi Costa diga esto me huele más a querer crear polémica que otra cosa, pero bueno. La opinión podría ser interesante si estuviera argumentada, que no sólo no lo está, sino que la acaba destrozando él mismo con su frase final. ¡Como si esos cortos de siete minutos se hicieran sin guión, por mucho que se dejase hueco a la improvisación! Leñe, que Chaplin hacía cortos de uno y dos rollos y estaban calculados al milímetro.
El mayor problema que le veo al guión en la actualidad es que se está confundiendo cada vez más "guión" con "diálogos", cuando un guión va mucho más allá de eso. Así, vemos películas en las que los personajes se pierden en conversaciones aparentemente "rompedoras", pero que descuidan del todo la parte visual, que para eso sirve el cine. Si no, haz una radionovela y santas pascuas.
En cualquier caso, sí, las opiniones contrarias pueden ser interesantes, pero para ello, en mi humilde opinión, deben de estar argumentadas. Cuando Costa sea capaz de hacerlo con la misma soltura con la que William Goldman defiende la "imprescindibilidad" (¿existe este palabro?) del guión en sus dos magníficos libros sobre el tema, entonces empezamos a discutir.

Saludos.

Doctor Mentalo dijo...

Esta es más buena que su crítica de la Joven del agua.

Esta chorrada de reflexión (?) solo se explica si mezclamos algunos complejos ("vivo en una ciudad en la que, al parecer, todo el mundo tiene un guión cinematográfico bajo el brazo. He perdido la cuenta de las veces en que me han preguntado: "Y tú, ¿estás moviendo algún guión?") con revanchas personales ("O de que incluso la crítica especializada no pille a David Lynch") y elistismos totalmente desfasados (O de que olvidemos que el cine nunca ha sido más cine que en los cortos cómicos del mudo o en los dibujos animados clásicos de siete minutos) y bastante erroneos (ahora resultará que el MRP de los cómicos, prácticamente carente de montaje, es el auténtico cine). Porque nadie medianamente normal se plantearía que el guión esta sobrevalorado.
Supongo que esta reflexión (?) viene a raiz de Inland Empire de Lynch. Lynch tiene unos guiones milimétricos y eso es precísamente lo que permite que puedas engancharte dos horas a un argumento como el de Carretera o Mullholand que aparentemente no tienen sentido y no acabas de entender (por supuesto, todas las películas de Lynch tienen una explicación perfectamente lógica con un planteamiento, nudo y desenlace totalmente coherente).

El Jordi Costa este va de original y en realidad no tiene ni puta idea.

Doctor Mentalo dijo...

Y luego esta lo de Wilder y Lubitsch...
Ahora resultará que las películas de Lubitsch no tienen buenos guiones. ¿Como conseguía entonces esas situaciones llenas de paradojas y esos diálogos llenos de segundas intenciones, lo que se da en llamar "toque Lubitch"?

Doctor Mentalo dijo...

Por cierto Jose C. tú si que haces buena crítica. Humilde (nada pedante), directa y UTIL. Eres el único blog de opinión (de crítica) que visito frecuentemente.

Saludos

Pianista en un Burdel dijo...

Yo no diría que Jordi Costa no tiene ni idea. Más bien al contrario.

Estoy más de acuerdo con Mr. Driftwood: esta reflexión apunta a una identificación de "guión" con "diálogos". Sólo así se explica que ponga como demostración de que se puede hacer buen cine sin necesidad de un gran guión a los cortos mudos y a los dibujos animados clásicos de siete minutos. Pero señor Costa, ¿usted cree que los dibujantes se ponían a garabatear sin ton ni son, hasta que salía una animación clásica de siete minutos? ¡Esas obras también tenían guión!

Comprendo las palabras de Jordi Costa desde una perspectiva irónica y provocadora, la de alguien que está hasta las narices de que haya mucha gente "moviendo guiones", para luego crear tanta película ramplona, falta de empaque y de atractivo. Pero no creo que haya que tomárselo al pie de la letra.

Doctor Mentalo dijo...

Yo me tomo las cosas al pie de la letra. Lo demás es justificar de manera benevolente (y quizás movido por la admiración) al tal Costa. Vayamos por partes:

Si Costa critica la importancia del guión, abogando por un descentramiento hacia lo visual, lo experimental, tiene ejemplos mucho mejores en Bresson, Hitchcock, Antonioni, Godard o el Mabuse de Lang , donde los guiones son excusas. No hace falta recurrir, de manera erronea al Cómico mudo y a los dibujos animados (?!).

Si como apunta Mr.Driftwood y Pianista, Costa en realidad esta identificando (o su critica se dirige exclusivamente a) los guiones "diálogados", estaremos de acuerdo que la identificación es totalmente erronea. Y si lo que quiere es precisamente denunciar ese tipo de guión, la verdad, se explica muy mal. Por que, por ejemplo, las películas de Lubitsch rebosan diálogos brillantes.

Lo que decía (y quizás me paso de listo leyendo entre lineas):
1-Se estrena Inland Empire de su amado (y mio) David Lynch
2-La crítica la pone a caldo acusándola de ausencia de guión
3-Costa tampoco la entiende (Lynch require, en general, más de un visionado)
4-Se dedica a realizar columnitas como esta, relativizando la importancia del guión, que le quitan el poco prestigio que le quedaba (después de esa bochornosa crítica de la Joven del agua)

"Solo así se explica" amigo Pianista ;)

Jose C. ¿esta columna cuando fue publicada?

P.D: Lo más divertido es que Inland Empire seguro que tiene sentido desde el primer plano hasta el último.

Jose dijo...

El artículo está escaneado de un diario gratuito: ADN. La publicó el viernes, 29.
Pero no lo encuentro en internet.

JohnTrent dijo...

Un muy buen articulo, aunque no este de acuerdo en varias cosas.

El guion es irremediablemente necesario para ayudar al cine actual. El problema esta en ¿que guiones son los que pueden salvar al cine actual?. Una lastima que, en muchos casos, los mejores guiones no son bien aceptados por el publico en masa que, hablando claro, aunque no entiendan de cine y vayan solo para pasar el rato, al final son los que mandan en el devenir de la taquilla y, por tanto, los que pueden llevar el cine a buen puerto...o al menos a que se siga haciendo. Terrible.

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