Andrzej Bartkowiak, 2005 ***
No vale improvisar
El cine de tensión de hoy no se puede hacer si faltan un par de elementos. En primer lugar, hay que meter al los personajes en lugares donde ni usted ni yo entraríamos jamás. Una sombra, basta para hacernos saltar de la butaca. En sengundo lugar hacen falta giros que den la vuelta a todo lo que pensábamos en un principio. Giros de esos que demuestran que nada es lo que parece, como el médico de Alien que resulta ser un robot.
Doom se basa en un videojuego, y lo homenajea con una secuencia que parece jugada, en vez de rodada. Los humanos han descubierto, al final de este siglo una puerta para viajar a Marte que llaman El Arca. Un grupo de élite del ejército tiene que usar esa puerta para resolver una serie de crímenes que se producen en una estación de Marte.
El videojuego y la película se inspiran en “La noche de los muertos vivientes”. Los mismos salvadores pueden convertirse en monstruos. Al juego de buenos y malos y los bandos que van y vienen, el guionista le ha añadido un elemento moral. Todo el mundo no se convierte en lo mismo. La idea es interesante, merecía más tiempo para desarrollarla. Si la sacas al final parece que se te acaba de ocurrrir. Y en un argumento todo es tolerable menos lo improvisado.
CINERGIA extiende la convocatoria hasta el 31 de julio
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CINERGIA extendió su convocatoria anual de propuestas audiovisuales a un
plazo que topa el 31 de julio de este año en las distintas sedes disponibles
en Ce...
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