domingo, octubre 13, 2002

Octavia

Ruben Corral. La Butaca **
Y sin embargo, bajo la banda sonora de música clásica, bajo la pomposa dirección artística y la avasalladora lluvia de datos con la que Patino imbuye sus improbables diálogos, el director sólo mira ?también? hacia atrás. Nada hay en ?Octavia? que nos sorprenda, que nos haga rememomar alguno de los buenos títulos de la carrera del director de ?Nueve cartas a Ber-ta? (1965). La sensación es de que, del mismo modo que Jean-Luc Godard ?que mira mucho más al pasado que al futuro en su defensa de la memoria histórica? fabricó una gran elegía al cine a lo largo de diez años, y lo hizo en vídeo, Basilio Martín Patino se habría creado un monumento funerario para su carrera. Era en su ciudad, en Salamanca, y eran más de 130 minutos. Pero nunca los veremos.

Antón Merikaetxebarria. La verdad
Al tiempo, el noble autor de Canciones para después de una guerra utiliza la técnica del falso documental, aparentemente académico y hasta turístico, para desvelar el carácter de ficción de toda construcción audiovisual. Lo cual puede despistar a más de uno, dado el carácter experimental y hasta filosófico de esta enriquecedora Octavia ?también a contracorriente?, reservada a un público exigente y cuyos requisitos pasan por no tener miedo a las palabras ni estar contaminado por la estética televisiva.

Entrevista. Época
-¿Será, quizá, por ese característico recurso suyo de incorporar imágenes documentales a sus filmes?
-Quizá, pero aborrezco que se interprete así mi trabajo. Es confundir una obra cinematográfica con una cátedra, lo más opuesto a lo que quiero. Hacer Historia de esa manera es imposible, yo falseo consciente y cínicamente. Tampoco engaño a nadie, sólo hago películas.

lunes, octubre 07, 2002

Minority report


**
Steven Spielberg, 2002
Reparto: Tom Cruise (Detective John Anderton), Colin Farrell (Danny Witwer), Max von Sydow (Director Lamar Burgess), Samantha Morton (Agatha), Steve Harris (Jad), Neal McDonough (Oficial Gordon 'Fletch' Fletcher), Patrick Kilpatrick (Oficial Jeff Knott), Jessica Capshaw (Evanna), Mike Binder (Leo Crow).

El futuro ya no es lo que era

A Spielberg le pasa lo que a las canciones francesas, que cuando se ponen sentimentalonas se vuelven insoportables, y que tarde o temprano, siempre lo hacen. El defectillo va en crescendo, al duro Indiana Jones le coló una frasecita diciéndole a su papá que nunca le había dicho "te quiero". El niño robot de A.I. se pasa la vida buscando a su mamá, y el protagonista de Minority Report se pone llorón cuando recuerda a su hijo. Huvo un tiempo en que Spielberg rompió moldes con su humanidad. Ya estábamos hartos de marcianos sanguinarios cuando trajo a E.T. y a los extraterrestres de Encuentros en la tercera fase. Era un momento en que el tono pastelón venía a cuento. Hoy no es el caso.

Hay una escena de Matrix que siempre me parece de sobra. Al tema de la realidad virtual no hacía falta añadirle el de la predestinación, por eso no entiendo que pinta la escena de la médium. "Cuidado con el jarón" le dice a Neo, y luego: "lo que te hará devanarte los sesos es si lo hubieras tirado si yo no te lo hubiera dicho." Esa viene a ser la paradoja de Minority Report. Si tu predices el futuro puedes evitarlo, pero si lo evitas, ya no tenías razón en tu predicción. Vale, ¿y qué? Merece ese tema una película. Para mi gusto no. ¿Lo valía la sensiblería de Spielberg?, vale, vale, me quedo con la cuestión metafísica de la predicción.

Algunas versiones futuristas tienen el mérito de haberse hecho cutres. "Blade Runner", por ejemplo, con su futuro sacado del cine negro, sus tugurios y sus calles llenas de basura. El futuro de los Wachowski es ciberpunk y tiene más enjundia porque es auténtico, es el suyo, no el que han visto en la tele, como el de Ridley Scott. Y a mi me habían dicho que el de esta película también lo era, lo cual tiene truco. En esta película no hay atmosfera, ni cutrerío, mucho menos el gusto punk del que Spielber sólo habrá oído hablar por las noticias. En Minority Report hay traficantes de drogas, que como están mirados con los ojos de la burguesía bienpensante son monstruos genéticos. Y también hay un curandero que hace un transplante de ojos a Tom Cruise, porque los ojos son la única manera de identificar a las personas, y Cruise necesita otra identidad para investigar. Pero la escena de la operación no tiene clima ni ambiente, es humor negro. ¿A quién se le ocurre algo tan macabro? El cirujano le pone la anestesia y luego le explica al policía que estuvo en la carcel muchos años por su culpa y que allí lo violaron. De acuerdo, me pasé llamándole pastelero, señor Spielberg, pero tampoco es necesario irse al otro extremo y volverse un carnicero con los nervios del pobre espectador. Claro que hay gustos para todo, alguno dirá que eso es un detalle de un futuro realista.
Minority Report ****
Leandro Marques. La butaca
Como premio extra, además, la película ofrece una visión diver-tida y original del mundo dentro de unas décadas. Desde la insólita estructura de las calles y el tránsito, los diseños de los au-tos, los artefactos del hogar, en "Minority Report" hay un sinfín de objetos y pequeños detalles que permiten trasladar al espectador hacia adelante en el tiempo. Y eso es algo que no sucedía hace mucho dentro del género de ciencia-ficción.
Minority Report
Joaquín R. Fernández. La butaca
A pesar de que reconozco las limita-ciones de la historia, no puedo hacer otra cosa que rendirme ante el subyu-gante decorado en el que ésta se de-sarrolla, discurriendo a través de vi-brantes pasajes de acción y emocio-nantes fragmentos de incertidumbre. La calidad de "Minority Report" no se centra en su guión, sino en la fastuosa puesta en escena de Steven Spielberg y su equipo.

Notting Hill


Roger Mitchell, 1999
Julia Roberts (Anna Scott) Hugh Grant (William Tacker) Richard McCabe (Tony) Rhys Ifans (Spike) James Dreyfus (Martin) Dylan Moran (Rufus de Thief) Roger Frost (Cliente molesto) Henry Goodman (Conserje del Ritz)
***

Lo romántico

En Notting Hill, Julia Roberts es ella misma, o sea, una actriz con caché. Se fija en un chico de pueblo y lo besa. Y él se cuela por ella.

La actriz famosa gana 15 millones de dólares en cada película. ¿Qué tiene él que ofrecerle a ella? Bueno, es un chico majo, es humilde y sabe irse cuando conoce al novio de ella, y también aguanta el chaparrón de la primera cita que ella le hace sufrir obligandole a hacerse pasar por periodista y entrevistar a todo el reparto. Por otro lado, es un tipo comprensivo. No es que lo sea con la actriz, eso no tendría mérito, lo és con la gente que lo rodea. A su extravagante compañero de cuarto no le parte la cara cuando estropea su idilio contandolo a amigos que lo dicen a la prensa. Ni siquiera se molesta cuando él olvida que la chica había llamado.

Hay quien confunde romanticismo con exhibicionismo. Por eso no entiendo a los imbéciles que van a un programa de televisión, sea el de Jesús Vázquez, sea cualquier otro diciendo que ellos son muy románticos porque en vez de decir lo que sienten a una persona lo publican con altavoces. Por eso tampoco entiendo que la rueda de prensa del final sea romántica.

sábado, octubre 05, 2002

Minority Report
Alex Sandell. The Juicy Cerebellum
From now on every sci-fi film will have to hold its own against Minority Report, just like they had to hold their own against great films like 2001 and Star Wars before it. Most of them won't succeed, but it will be damn fun watching them try.
Minority Report
Rex Reed. New York Observer
There are two Steven Spielbergs. One is the cinematic historian who instructs, informs and shapes a universal consciousness that makes us aware of our stake in the human race in masterpieces like Schindler?s List and Saving Private Ryan. The other is a 12-year-old comic-book collector weaned on sci-fi and stuck in the twilight zone of his own nursery, who turns out polished but moronic time-wasters about dinosaurs, space ships, Indiana Jones and Peter Pan.

[...] Not a movie for anyone considering corrective Lasik procedures, or even changing contact lenses. Also not a movie where acting counts.

When in doubt, bring on the gimmicks. Mr. Spielberg complies, showing off the latest stunts, tricks and toys as distractions far more interesting than the movie itself. Futuristic subway riders reading digital newspapers in which the headlines change between stops. Cops flying through space between skyscrapers like Superman in magnetic-levitation cars. Angry trees that grab you like the nasty apple orchard in The Wizard of Oz, injecting a poison that can only be cured by a foul-tasting brewed tea. Animatronic spiders slithering through walls and floorboards to identify suspects by shining a light in their eyes. Loopily cinematic, Mr. Spielberg the practical joker even stages a chase scene in a Gap store.

Minority Report
Andrew L. Urban. Urban Cinefile
The moral issues are nothing more than worn signs on the road to an adventure, and the moralising is kept to a minimum. Best of all, there is no schmaltzy ending (even if it?s a little trite) so we can emerge into the real world without feeling sickly.
Minority Report
Peter Travers. The Rolling Stones
It's revved up on visionary action, laced with dark humor and powered by a topical idea: how much freedom are we willing to sacrifice to feel secure at home?

[...] Minority Report blends f/x and film noir, but so did Blade Runner. And the whodunit plot is easily guessable. Worse, the script raises moral questions it doesn't probe. Then there's the gooey sentiment that invades the film's final third, turning what Spielberg hoped would be his "ugliest, dirtiest" film into mainstream business as usual. Final Report: Good, yes; great, no.

jueves, octubre 03, 2002

Los lunes al sol ***
Enrique Colmena. Criticalia
Funciona peor cuando se pone reivindicativo y da el peñazo ideológico, como ya se le veía venir en su anterior empeño, el documental, "Caminantes"; pero se le puede perdonar porque hay escenas, como la del descubrimiento del suicidio del amigo, deslumbrantes en su concepción y en su plasmación cinematográfica.

En los arquetipos de este grupo de amigos se condensa lo más granado de los parados maduros: el que tiene más cara que espalda a fuerza de haberse llevado todas las tortas del mundo, el que cree poder conseguir aún un empleo con más canas que cabellos negros, el que se desgarra por dentro porque es su mujer quien le da de comer... tipos humanos, que no estereotipos, que saben a ciertos, que saben a reales.