lunes, junio 24, 2002

Blame Runner - Minority Report is a fabulous, witty totalitarian nightmare. By David Edelstein
For slightly under two hours, Steven Spielberg's Minority Report (DreamWorks/20th Century Fox) is even greater than the sum of its parts—a roller coaster in which the loop-the-loops are philosophical as well as visceral.

[...] The idea that an individual could have a hidden life that even he doesn't know about is pure Dick, and it gives the suspense an extra kink. Unlike the heroes of most blockbuster thrillers, Anderton isn't simply running away from special effects; he's running toward his future. He's trying to learn the identity of the man he's fated to murder—to prove that he won't commit the crime, that with knowledge he can change the future, that even in a universe with Pre-Cogs, no one's actions are predestined.

domingo, junio 23, 2002

Smoking Room (Críticas)
La película a pesar de no serlo, podría venderse como una cinta Dogma, pero no lo es. Se trata de una ópera prima co-dirigida, algo habitual en estas primeras películas. La cinta tiene un reparto sobre el papel extraordinario, y que en su mayoría no defraudan. Y no defraudan en parte gracias al guión que tienen, un guión donde su fuerza no está en los diálogos, si no en los monólogos. Apenas hay escenas en las que exista un intercambio de frases entre los protagonistas, pero las grandes interpretaciones de los monólogos, hace que éstos no importen, y la comparsa, permite no tratar de loco al personaje, por mucho que lo esté. Ese guión, pierde fuerza en los pocos intercambios verbales que hay en la película. Una falta de credibilidad en sus respuestas, y en el montaje, hace que final nos quede mejor gusto de boca con los monólogo que en sus diálogos.

-----La dirección también merece un comentario a parte. Al ser dos novatos deciden darse a conocer, dejarse ver, algo que es muy peligroso en un director, ya que puede sobreponerse su dirección a la historia, de manera que pueda aburrir al espectador, y hasta cierto punto es lo que sucede en esta película. Donde una cámara enganchada a la cara de los personajes, con muchos y exagerados movimientos de cámara hace que se consiga perder la atención del discurso, y de esta manera poder darse cuenta que hay unos directores detrás de esas imágenes.
‘Smoking room’ y las relaciones laborales



ópera prima

‘Smoking room’ y las relaciones laborales
Los realizadores Julio Wallovits y Roger Gual afirman que “no es un alegato contra el mundo laboral” sino “un retrato actual”


EDUARD FERNÁNDEZ. El actor protagoniza este filme.
J. J. GUILLÉN / EFE
ROSA DÍAZ / EFE. Recomienda esta noticia

BARCELONA. Eduard Fernández, flamante Goya por su interpretación en Fausto 5.0, es un oficinista que se opone a la decisión de la empresa de impedir fumar a los trabajadores en el interior del edificio, en un arriesgado filme titulado Smoking room, que se adentra en las pequeñas miserias de un grupo de “seres insustanciales”.

Los dos jóvenes y debutantes directores, Julio Wallovits y Roger Gual, han contado con actores de solvencia, como Juan Diego, Chete Lera y Vicky Peña, que aceptaron participar en el filme convencidos por la solidez del guión y una concepción del cine poco habitual entre los directores españoles.

Los realizadores han finalizado ya el rodaje, que ha transcurrido en Barcelona, y el montaje, que se ha alargado durante seis semanas, y ahora están buscando financiación para transferir a 35 milímetros el material grabado en vídeo digital y poder exhibir su película en las salas comerciales.

Sin música ni concesiones, los realizadores introducen la cámara en una oficina y retratan a los doce “seres vacíos” que conviven día a día en el mismo espacio.

“No es un alegato contra el mundo laboral ni una crítica a las relaciones laborales”, ha aclarado Julio Wallovits, que considera el filme como “un retrato de la sociedad actual” y la oficina como “un terrario donde puedes observar cómo se relaciona un grupo de personas”. “Sin juicios de valor ni mensajes moralistas”, los dos realizadores tratan “con cariño” a unos personajes que “pueden ser racistas, intrigantes y llenos de miserias, como todos nosotros”, según ha dicho Wallovits.

viernes, junio 21, 2002

Mr. Cranky Rates the Movies : Spider-Man
Finally, we understand what's been bothering Parker throughout the whole film: He's gay.

While it takes Parker a long time to admit this to himself, the clues are ever-present. First of all, what heterosexual guy pines to put on a skintight leotard and run around the city in it? You can only be gayer by dressing up as a large, pink triangle. Despite his claims about being deeply attracted to Mary Jane, the lack of a visible erection in his form-fitting suit during their encounters is testament to his gayness. And, of course, Spider-Man just loves to get other men sticky. In fact, the web that emerges from his wrist after a spider bite is simply a metaphor for the uncaring society that keeps his gayness in check.
'Spider-Man's' World Wide Web (washingtonpost.com) I DON'T like to use the c-word in a family newspaper. It embarrasses me, my editors, my family and most of all, our beloved Weekend readers. But with "Spider-Man," I've got no choice.
The movie is cute.

Dafoe's Green Goblin is more amusing than threatening. Oh sure, he's got devastating power bombs that can turn people into instant skeletons. But he's almost (sorry) cute, as he flies around on his futuristic airborne surfboard. He's so laid-back that, when he captures Spider-Man on one occasion, he doesn't even lift the superhero's mask to find out who he is. With sociopaths like this, who needs easygoing people? And with disarmingly entertaining movies like this, dare I say, who needs big bad superhero movies?

SPIDER-MAN James Ebert
Peter Parker was crucial in the evolution of Marvel comics because he was fallible and had recognizable human traits. He was a nerd, a loner, socially inept, insecure, a poor kid being raised by relatives. Maguire gets all of that just right, and I enjoyed the way Dunst is able to modulate her gradually increasing interest in this loser who begins to seem attractive to her.

The origin story is well told, and the characters will not disappoint anyone who values the original comic books. It's in the action scenes that things fall apart.

domingo, junio 16, 2002

Smoking Room - Canal #cine

Por tanto, el trasfondo racista, sexista, traicionero y, en resumen, simplemente estúpido de sus preocupaciones y conversaciones, puede invitar a la risa, pero, finalmente, lo que llega a conseguir es congelar una mueca en la cara del espectador en cuanto se hace evidente que cualquiera de los que salen en la pantalla podría ser uno de nosotros.
La Razón digit@l - Espectáculos - «Smoking Room»: fumar como pretexto

«Smoking Room» es una gran y ambiciosa película (también arriesgada: en la producción ha intervenido el equipo artístico, que todavía no ha cobrado un solo euro por su trabajo, tanto confiaban en ella) porque su guión, que firman también estos jóvenes directores, el argentino Julio Wallovits y el catalán Roger Gual, es grande y es ambicioso y es oscuro, porque el filme trasciende la anécdota, la voltea y amordaza, para enfocar la cámara madura en un puñado de hombres insatisfechos y abocados a defender sus parcelas, ridículas o no, de vida a costa de la propia felicidad y con la mentira pisándoles los talones.

lunes, junio 10, 2002

Indiana Jones y los sables laser de los Jedis

Hay una escena inolvidable de la primera entrega de Indiana Jones que, a riesgo de equivocarme nunca he dejado de ver como una burla de Spielberg a su amigo Lucas.

Empeñado en resucitar de su infancia las peleas de espadachines, a Lucas no se le ocurrió cosa mejor que hacer de los héroes de la saga galáctica una secta de espadachines expertos en el manejo de la espada. Y ese empeño no deja de chirriarme entrega tras entrega. No digamos la última donde un ejercito de modernos robots de última tecnología sólo puede ser vencido por los diestros Jedis. ¡Hombre! a mi es como si me dicen que los helicópteros apache sólo se pueden vencer con tirachinas marca ACME. Vamos, que no acabo yo de creérmelo, no sé ustedes.

Y lo de Spielberg es un pitorreo a medida para decirle a Lucas “pero bueno, ¿tú de que vas?” La escena ocurre en el mercado, un espadachín que saca su sable y hace una demostración para impresionar a Indi. Y Indi que no tiene tiempo para espadas ni gaitas y se saca la pistola y lo mata. Pues eso, que yo creo que Spielberg estaba pensando en el rollo de los Jedi.