La edad del hielo 2

Igual de fría


Carlos Saldaña, 2006
***
Sid es un perezoso que tiene más de payaso que de perezoso. Diego es un felino dientes de sable que tiene miedo al agua. Manny un mamut que cree que es el último de su especie. Scrat no tiene nada que ver con esta panda de amigos, es la ardilla obsesionada con su nuez. En la primera entrega sólo sale en el prólogo, y el éxito ha hecho que tenga un papel más largo.

La trama de la segunda parte no atañe a ningún humano. El deshielo comienza y todos los animales tienen que huir antes de que se inunde el valle en el que viven. Manny conoce un mamut hembra, pero no le resulta fácil ganarse su corazón, porque ella cree que es una zarigüella. Y aunque no lo fuera, no le gusta ser elegida por el hecho de ser la última mamut sobre la faz del planeta.

Creo que el plan de trabajo de los creadores ha sido el de buscar en cada uno de sus personajes las necesidades más profundas. Eso me explica que la peripecia de Sid consista en descubrir un ejército inmenso de admiradores.

Dicen que la segunda parte no tiene tales hallazgos como la primera y que se limita a repetir ideas. Si bien yo nunca me di cuenta de que la primera tuviera hallazgos tan remarcables. Procuro, de todos modos, no ser muy duro con el título porque tengo simpatías por la productora. La Fox es la tercera en discordia, y la que viene a salvarnos a los sufridos espectadores de tener que elegir entre Pixar y Dreamworks.
Vales


Joseph L. Mankiewicz, 1955
Reparto: Marlon Brando (Sky Masterson), Frank Sinatra (Nathan Detroit), Jean Simmons (Sargento Sarah Brown).
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Nathan Detroit es un tipo que organiza timbas entre los mayores jugadores de la ciudad. Nada tendría de raro si no fuera porque tiene una novia desde hace catorce años y aún no se ha casado con ella porque no ha reunido el dinero suficiente. Pocas veces he visto una película de gangsters que hable tanto de la vida cotidiana de los espectadores como esta. Casarse con la novia de toda la vida no es un problema de gangsters, precisamente.

Para conseguir un garito, Nathan necesita mil dólares. La única manera de conseguirlos es hacer que Sky Masterson, uno de los jugadores más famosos de Nueva York, apueste con él. Apuestan a que Sky no es capaz de llevar a cenar a La Habana a la mujer más casta del barrio, la Sargento del ejército de salvación, Jean Simons.

La chica monjil se despendola con una bebida que, sin que ella lo sepa, tiene alcohol, y se lanza en los brazos del jugador.

Ellos y ellas es una historia que gira en torno a los vales. Nathan Detroit firma un vale con Sky Masterson que obliga al segundo a ligarse a la puritana, Sky firma un acuerdo con la chica a cambio de la cena en La Habana, él llenará la misión de pecadores. Para llenarla de almas impuras apuesta con todos los jugadores a que irán a la misión. Cada movimiento de la historia se basa en una apuesta y en una palabra que alguien tiene que cumplir.

Sky y Ella son dos amantes demasiado pasivos para los cánones de nuestro tiempo. Ella necesita emborracharse para decir sí. Él necesita alfombrarla de favores para merecerla.

[He copiado una crítica de Carlos Boyero, de hace 24 años, aunque no por su calidad. Me ratifica en la opinión que tengo del crítico: en vez de ver películas las hace él mismo. No reconozco ninguna de las tramas de las que habla.]

Guys and Dolls, 1955

Esta película es felizmente demostrativa. entre otras cosas, de los milagrosos efectos del alcohol. Capaz de conseguir que una puritana tontita se revele como una leona agresiva cuando el ron le ha visitado, que deje de fabricar murallas para ceder paso a la abertura lúdica del corazón, a la llamada de la carne. También toma partido por la golfería como virtud edificante, demuestra que la vida es mucho más vivible cuando se frecuenta el mal camino, que es más excitante apostarse hasta el alma que instalarse. Y, cómo no, predice el ocaso cuando las señoras obstinadas consiguen que los caraduras obstinados les firmen contratos matrimoniales.

Hay una teoría que sostiene que seriedad es sinónimo de inteligencia, que la profundidad está reñida con lo frívolo. Mankiewicz, el intelectual, el escéptico, el analista, la desmiente. Era capaz de fabricar coreografias saltarinas, de contagiar alegría a ritmo de comedia musical. Conseguía que La Voz, el poeta de la madrugada, el gángster de lujo, el magnífico Sinatra se autocaricaturizara con soltura. También que Brando en pleno apogeo narcisista (Actor's Studio) se ofreciera como un simpático comediante, que sin abandonar la arrogancia se marcara decentes pasos de baile, que utilizara las mañas más arteras para corromper a la indesvirgable. Que la preciosa Jean Simmons nos cabreara astutamente durante media hora para después enamorarnos en una Habana imposible. Además de divertirse con el encargo de reconstruir garitos, de mover con gracia a unos cuantos bailarines, de emular a Minnelli, a Mankiewicz le tocó limar asperezas y celos profesionales entre Brando y Sinatra. La profesionalidad salió ganando. Ellos y ellas es una bocanada de aire puro.

Carlos Boyero (Casablanca. febrero 1982)

La dama boba

El ingenio es bello

Manuel Iborra, 2006
Rearto: Silvia Abascal (Finea), José Coronado (Laurencio), Macarena Gómez (Nise), Roberto Sanmartín (Liseo), María Vázquez (Clara), Juan Díaz (Pedro), Verónica Forqué (Otavia), Antonio Resines (Maestro de letras), Paco León (Maestro de baile), Cristina Collado (Gerarda), José María Sacristán (Feniso), Antonio de la Fuente (Duardo).
Hubo una época, arededor de los ochenta, en que todas las críticas de cine que leía hablaban de lo teatral de una película. Se puso de moda decir que el gran lastre del cine era el teatro y parecía que para ser un buen director bastaba con no caer en la teatralidad. Visto así, el listón parecía muy fácil de saltar.

¿Cómo se le quita la teatralidad a una película? El problema no me ha preocupado nunca, pero cuando se adapta a un clásico como Shakespeare, como Wilde o como Lope, puede convertirse en un problema. Un problema aún mayor si la obra es en verso, como “La dama boba”, porque el verso no permite cambiar ni una letra. Lope quiso contar con sus versos muchas cosas que el cine siempre resuelve con un plano. Peor aún, los versos anticipan cosas que al espectador moderno le gusta suponer o adivinar; y también explican los temas, las lecturas y la moral de la historia, que es lo último que un espectador quiere que le regalen.

Lope explica demasiado. Al público de hoy hay que darle más confianza de la que Lope daba al suyo. Hay que dejarle cosas sin decir, y puzles que resolver. Hay que dejarle participar. El resultado de una adaptación de Lope a nuestro siglo es poco estimulante. Es más fácil aburrirse que pasarlo bien. Pero no me quejo mucho. Tengo poco tiempo y ganas para leer teatro clásico y no dejaría escapar una sola adaptación, si las estrenaran cada semana. Me ahorrarían tener que leer los originales.

Dramáticamente, discúlpenme sus amantes, Lope de Vega falla en un par de puntos. El don juan de la obra no resulta tan atrayente, no le perjudica su picardía, pero sí ser mercenario y vulgar. Parece que al espectador del siglo de oro le caían bien los caza-dotes. El personaje que impide el final feliz (igual que en "La importancia de llamarse Ernesto") es la madre de la muchacha. Pero no tiene ninguna razón para hacerlo. La moraleja es discutible, presupone que el ingenio es tan atrayente para los demás como la belleza, y que sólo se adquiere cuando se ama.
Pseudo-críticas

Joseph L. Mankiewicz
Linda Darnell (Lora Mae Hollingsway), Ann Sothern (Rita Phipps), Jeanne Crain (Deborah Bishop), Paul Douglas (Porter Hollingsway), Kirk Douglas (George Phipps), Jeffrey Lynn (Brad Bishop), Barbara Lawrence (Georgiana Finney)
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No hay cosa más halagadora que un crítico fingido. Cuando la crítica no es visceral ni seria el público burgués se va a casa más orgulloso que un pavo real; porque sabe que supera todas las pseudo-críticas que se le han hecho. Eso me explica que a Mankiewicz se le oscarizara tanto.

Carta a tres esposas sigue la moda del perspectivismo que inició Welles, con un juego al gusto de Mankiewicz. Tres bonitas esposas de tres resplandecientes maridos americanos parten para un hermoso campamento escolar de un día cuando reciben una carta que les dice que uno de sus maridos se ha ido con Abbie Ross, la amiga de las tres. La pregunta de la película es ¿quién ha sido la desafortunada? Mientras preparan la merienda y las actividades, cada una dedica un rato a recordar, en un flashback, su relación conyugal.

La primera esposa recuerda sus nervios al conocer a los amigos de su marido. La segunda esposa escribe programas radiofónicos y está casada con un profesor de universidad que desprecia a los patrocinadores del programa. La tercera era una joven sin futuro que se casó con un hombre mayor al que tuvo que conquistar con una larga espera porque se resistía a comprometerse. Después de casarse, él cree que ella no le ama, y que sólo sigue con él por dinero. Esta pareja es la verdadera protagonista.

El cine ha usado tradicionalmente el tema de la mujer infiel para minar las bases de la sociedad burguesa donde más duele, en su visión de la mujer como propiedad. Madame Bovary, Ana Karenina, La letra escarlata, La regenta, Carta a una desconocida, Breve encuentro, Te querré siempre, La hija de Ryan, El piano, Sorgo rojo etc. etc. Pero Mankiewicz le da la vuelta al argumento y lo convierte en el de la mujer casada por dinero con un hombre mayor al que acaba queriéndo.

¿Cómo se puede contar un argumento tan dócil, complaciente, conservador y marrullero? Sólo de una manera: vistiendolo de subversivo y pseudo-ácido. El profesor que critica los médios de masas hace ese servicio.

Viridiana



Escándalos

Luis Buñuel, 1961
Sivlia Pinal (Viridiana), Francisco Rabal (Jorge), Fernando Rey (Don Jaime), José Calvo (mendigo), Margarita Lozano (Ramona), Teresa Rabal (Teresita)
En 1960 el régimen franquista seguía buscando el reconocimiento de las democracias liberales que habían ganado la guerra. En un gesto de apertura, invitó a Buñuel a rodar una película en España. El guión fue recortado por la censura. En el final de Buñuel Viridiana se acuesta con Jorge y le quita el lugar a Ramona. En la versión definitiva los tres juegan al tute. También tuvo que suavizar la dureza de la madre superiora y algunos símbolos religiosos.

La película se acabó con prisa para presentarla en Cannes y ganó la Palma de Oro y el Premio del jurado. El Vaticano desde su prensa oficial, L’Osservatore Romano tachó la película de blasfema. Eso produjo una tormenta política en el régimen de Franco. Una película rodada en España se hacía con el reconocimiento internacional y a la vez era proscrita por uno de los pilares del régimen, la iglesia. El Director General de Cinematografía y Teatro, Muñoz Fontán, fue cesado fulminantemente; el ministro de Información y Turismo, Arias Salgado, dimitió unos meses después.

La película se prohibió en todo el país, la censura no permitió nombrarla a la prensa. La productora UNINCI sufrió un proceso por exportación ilegal de la película y se arruinó. Los españoles pudieron verla por primera vez en 1977. Y sólo se reconocerá su nacionalidad española a partir de 1983.

¿Es una película tan escandalosa? Vista hoy día, desde luego que no. Pero sirve para comprender qué resultaba escandaloso en otras generaciones.

Viridiana cuenta dos historias en una. La primera parte es la historia de Don Jaime (Fernando Rey). Viejo ya, hace venir a su sobrina, a la que tenía olvidada en un convento, y se obsesiona con la idea de retenerla en su casa. Para conseguirlo la narcotiza y le hace creer que ha tomado su cuerpo, y que siendo impura no puede volver al convento. Ella huye y él se suicida.

En la segunda parte un hijo natural de Don Jaime y Viridiana se reparten la hacienda. Él tiene planes de reforma para la extensa finca, vive en la casa con una amante y trata de conseguir a Viridiana. Ella es una católica devota ajena al mundo material y a la pasión. También, intenta demostrar la película, es ajena a la realidad.

Viridiana recoge a los mendigos y los lleva a su casa donde les da de comer y trata de salvar sus almas. Una noche los dos señores se ausentan y los mendigos destrozan la casa.

La película es una burla de los buenos sentimientos, un exabrupto, una obra iconoclasta que utiliza las imágenes católicas. La más recordada el cuadro de La última cena de Leonardo que es imitado en la escena de los mendigos borrachos.

Zathura

Cine ludens


Jon Favreau, 2005
Reparto: Josh Hutcherson (Walter), Jonah Bobo (Danny), Dax Shepard (Astronauta), Kristen Stewart (Lisa), Tim Robbins (Padre).
Guión: David Koepp y John Kamps; basado en el libro de Chris van Allsburg.
***
Chris van Allsburg ya creó otra historia a partir de un juego que se tituló Jumanji, muy parecida a esta. También es el creador de Polar express, que a mi no me gustó nada. Jon Favreau es el director de Elf. Y el guionista, David Koepp es el más solvente del plantel. Trabajó con Spielberg en "Parque Jurásico" y "La guerra de los mundos" y con Brian De Palma en "Snake Eyes", "Atrapado por su pasado" y "Misión Imposible".

Dos niños de 6 y 10 años se quedan solos en casa, bajo la tutela de una hermana adolescente. El más pequeño encuentra un juego de hojalata antiquísimo que funciona con una llave para dar cuerda y dos naves espaciales que compiten por llegar a la meta. Cuando arranca el juego su casa se ve trasladada al espacio exterior. Ellos no quieren seguir jugando porque las pruebas de las casillas ponen en riesgo sus vidas. Pero tienen que mover quieren que el juego termine.

Lo que más me llama la atención de esta película es como confirma cada una de las reglas que Huizinga encontró para definir un juego. Pero sobre todo como cada una de esas reglas es igual de aplicable al juego y a la ficción. La película arranca con la vida cotidiana de los dos hermanos. El mayor desprecia al pequeño y le gana en todo. El pequeño se esconde en el montaplatos cuando se siente mal. Cuando empiezan el juego los dos son trasladados a otro espacio. Es el espacio lúdico que el espectador conoce a la perfección. Sabe en qué consiste, sabe que los dos niños están en peligro. Los que no saben jugar, ni cuales son las reglas son los niños. Ese es el punto fuerte de la película. El espectador anticipa cosas y quiere que muevan la dichosa nave, los niños se entretienen en riñas infantiles.

La hermana mayor se pasa media película criogenizada y la otra media durmiendo. Me pregunto que pinta. En cambio el astronauta les da la mejor lección de la historia. Van Allsburg sabe la pequeña diferencia que separa el juego de la ficción. El juego se encierra en sí mismo, la ficción nos enseña a conocernos.

Homo Ludens


En los años 30 (del siglo pasado, claro) Johan Huizinga publicó un libro sobre la importancia del juego en la sociedad. Lo tituló Homo Ludens. Hablaba de la influencia del juego en el lenguaje, en los ritos religiosos, en las leyes, en la filosofía y en el arte. A mi me interesa la relación que tiene con el cine. Fíjense en algunos principios del juego que son aplicables a este arte:

  • El juego no tiene que ser necesariamente cómico. Dos jugadores de ajedrez participan con seriedad y concentración.
  • “El juego está fuera de la disyunción sensatez y necedad; pero fuera también del contraste verdad y falsedad, bondad y maldad.”
  • Es una actividad libre. Si se participa por obligación deja de ser juego.
  • El juego no es vida corriente, es una creación temporal dentro de unas reglas. Tiene un principio y un fin. Se juega dentro de determinados límites de tiempo y de espacio. “Agota su curso y su sentido dentro de sí mismo.”
  • “El juego crea orden, es orden. Lleva al mundo imperfecto y a la vida confusa una perfección provisional y limitada. [...] El juego propende en cierta medida a ser bello. [...] Está lleno de las dos cualidades más nobles que el hombre puede encontrar en las cosas y expresarlas: ritmo y armonía.”
  • Un elemento indispensable del juego es la tensión. Es necesario el azar, la incertidumbre. Este elemento domina en los rompecabezas, los juegos de azar.
  • Las reglas son absolutas y no permiten duda. El que no entra en el juego, el escéptico destruye las bases del juego, por eso se le repele y se le llama aguafiestas.
  • En el juego se es alguien distinto de uno mismo. La expresión más patente es el disfraz.

“Resumiendo, podemos decir, por tanto, que el juego, en su aspecto formal, es una acción libre ejecutada "como sí" y sentida como siruada fuera de la vida corriente, pero que, a pesar de todo, puede absorber por completo al jugador, sin que haya en ella ningún interés material ni se obtenga en ella provecho alguno, que se ejecuta dentro de un determinado tiempo y un determinado espacio, que se desarrolla en un orden sometido a reglas y que da origen a asociaciones que propenden a rodearse de misterio o a disfrazarse para destacarse del mundo habitual.”

Johan Huizinga: "Homo Ludens"

Retrato de una dama

Elegir mal


Jane Campion 1996
Reparto: Nicole Kidman (Isabel Archer), John Malkovich (Gilbert Osmond), Barbara Hershey (Madame Serena Merle), Mary-Louise Parker (Henrietta Stackpole), Richard E Grant (Lord Warburton), Christian Bale (Edward Rosier), Viggo Mortensen (Caspar Goodwood)
Guión: Laura Jones. Adaptado de una novela de Henry James
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¿Por qué elegimos a la persona que elegimos en el amor? ¿Cómo sabemos que era la correcta? ¿Debemos seguir el dictado del corazón, el del bolsillo o la opinión de nuestra abuela materna? El tema era muy corriente en el siglo XIX, y menos en el nuestro, porque Hollywood nos ha convencido unánimemente de que la única opción correcta es la del corazón. Todas las demás son condenables para el espectador del siglo XX. La película más solemne que consagra esta verdad es Picnic. Kim Novac deja al niño rico se queda con el pobre y todos nos ponemos la mar de contentos.

Henry James (1843-1916) no pertenece a nuestro siglo y no cree tanto en el sentimiento. Piensa, como Austen, que el corazón se deja aturdir por mentiras. “El retrato de una dama” es una colección de desengaños. Isabel Archer, la protagonista americana en tierras europeas tiene cuatro hombres que la aman. Lord Warburton es el candidato más prestigioso por su dinero y su posición social. Su primo, Ralph Touchett, el más debil por culpa de la tuberculosis. Caspar Goodwood es americano y la sigue a todas partes. Ella se casa con menos elegible, un hombre sin dinero pero lleno de cultura y buen gusto, y padre de una hija adolescente.

Cualquiera que fuera el criterio que la lleva a hacerlo, la obra se empeña en acumular pruebas de que fue un error. Si ella fue desprendida, él demuestra que es un mercenario con la boda de su hija. Si ella exploró su libertad, él demuestra que no concede ninguna.

Por mucho que el final quiera corregirlo, el fondo de la historia es que nuestro corazón puede ser el peor criterio que podemos seguir en ciertas circunstancias.

Una declaración

Osmond: Podría cruzarme de brazos y admirarla. Deseo decirle que he descubierto que estoy enamorado de usted.
Isabel Archer: No. Olvidemos esta conversación.
Osmond: Escúchela ahora o nunca, como prefiera. Pero, a pesar de todo, debo decírselo. Estoy perdidamente enamorado de usted.
Isabel Archer: No diga eso, por favor.
Osmond: No debiera importarle. No tengo fama ni fortuna, así que no ofrezco nada.

De "Retrato de una dama"

Sky High

Ser un currito


Mike Mitchell, 2005
Reparto: Kelly Preston (Josie/Jetstream), Michael Angarano (Will Stronghold), Kurt Russell (Steve Stronghold/El Comandante), Danielle Panabaker (Layla), Mary Elizabeth Winstead (Gwen Grayson), Steven Strait (Warren), Dee-Jay Daniels (Ethan), Kelly Vitz (Magenta), Lynda Carter (Directora Powers), Bruce Campbell (Entrenador Boomer), Dave Foley (Mr. Boy).
Guión: Paul Hernandez, Bob Schooley y Mark McCorkle.
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Sky High es una película que alguien tiene que recomendar al público, porque la crítica no va a hacerlo. Se lo impiden serias razones: es divertida, refrescante, emocionante. Si los entendidos se lo pasaran bien con cosas así dejarían de ser entendidos y diferentes y superiores a los demás espectadores.

La película está hecha con dos materiales dispares: las películas de superhéroes (Los increíbles) y los dramas estudiantiles (Chicas malas). Will Stronghold es hijo de madre superhéroe y padre superhéroe, y tiene miedo de su primer día en el instituto de superhéroes porque no tiene ningún superpoder. Tiene miedo de defraudarlos. Y así ocurre. En la prueba para decidir a que clase van, Will acaba envíado a la clase de los curritos que son los ayudantes de los superhéroes (Sidekicks en inglés). Will se hace amigo de los demás curritos y acaba prefiriéndolos a los héroes de verdad.

El drama estudiantil consiste en que Will tiene que elegir entre los guapos y los feos, los héroes y los curritos. El instituto enseña a desarrollar los poderes de los muchachos, pero unos lo hacen para el bien y otros para el mal. El enemigo de Will es otro niño cuyo padre fue arrestado por el suyo. El desenlace está rodado en clave de historia de superhéroes, no en clave estudiantil, y es una pena porque deja a medias la mitad de los conflictos sociales en favor de los rescates. Estoy esperando con impaciencia la segunda parte a ver si se centra más en el otro lado.

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