El sitio de Troya IV

Sin embargo, el héroe griego no sobrevivió mucho tiempo a los asesinos de Patroclo, porque París, poco después de la venganza de Aquiles, le disparó una flecha que le dejó muerto en el acto.

Después de diez años de sangrientos combates, los griegos se apoderaron por fin de aquella ciudad por medio de una estratagema poco comprensiva para nosotros, en verdad, aunque coronada por el más completo de los éxitos.

Por consejo de Ulises, rey de Ítaca, fingieron renunciar a destruir aquellas murallas fatales que ya habían costado la vida a sus valientes guerreros, y volvieron a embarcarse en sus navíos, como para regresar a Grecia. Abandonaron en la costa un enorme caballo de madera que fingieron ofrecer como regalo del mar para que les protegiera durante la travesía. Anteriormente, habían hecho penetrar secretamente gran número de soldados en esta singular construcción. Al ver alejarse a sus enemigos, los troyanos, en el colmo de la alegría, y engañados por el discurso de un traidor llamado Sinón, cometieron la imprudencia de introducir el enorme caballo en la ciudad.

Los centenares de griegos que contenía la colosal figura salieron de pronto, sorprendiendo a Príamo, a París, y a los principales defensores de Troya. La desdichada ciudad cayó bajo todos los horrores del incendio y de la rapiña.

La reina Hécuba, conducida a la esclavitud con todas sus hijas, tuvo el dolor de ver cumplir el oráculo que predijo antaño la ruina de su patria por causa de París. Elena volvió a unirse con Menelao, que no tuvo el menor inconveniente en acogerla de nuevo. La ciudad de Troya, abandonada a la furia de los vencedores, no tardó en convertirse en montón de cenizas y de escombros.

La mayoría de los príncipes griegos que habían destruido la malhadada ciudad, no tardaron en ser, a su vez, castigados por su barbarie para con los troyanos.

Agamenón, apenas estuvo de regreso en el Argólido, fue traicionado por su propia esposa Clitemnestra, hermana de Elena, y muerto por enemigos que se habían apoderado del reino durante su ausencia. El «rey de reyes», como llamaban los griegos al jefe de los griegos confederados durante los diez años que duró el sitio de Troya, fue inhumado en Micenas, donde Schliemann cree haber hallado la tumba de Agamenón con numerosas joyas de gran valor (brazaletes, broches, coronas, copas de oro). Esto es debido a la costumbre de los antiguos de enterrar con sus muertos, los objetos que éstos empleaban en vida. Ayax, hijo de Telamón, pereció con todos sus vasallos en una tempestad, casi a la vista de las costase de Salamina.

Idomeno, expulsado de la isla de Creta por un rival poderoso, se vio obligado a buscar refugio en un país lejano, al que, por el establecimiento de vanas colonias helénicas, se dio el nombre de Magna Grecia. Dicho país formaba parte de Italia.

En cuanto a Ulises, después de haber errado con sus compañeros durante diez años enteros sin poder volver a Itaca, su patria, llegó justamente a tiempo para evitar que sus súbditos, que le creían muerto, obligasen a Penélope, su mujer, a que tomase otro esposo. Cuando el príncipe, disfrazado de mendigo, se presentó a la puerta de palacio, sus antiguos servidores se negaron a reconocerle, mientras que su viejo perro acudió a lamerle los pies y murió de alegría al volver a ver a su amo.

Extraido de "Historia de Grecia contada a la juventud". Lamé Fleury.

El sitio de Troya III. Aquiles

Formaba parte del ejército griego un príncipe llamado Aquiles, hijo de Peleo, rey de Tesalia, que había sido uno de los compañeros de Jasón. Su madre, que le amaba con delirio, al ver a todos los reyes preparar sus ejércitos para la guerra de Troya, le había disfrazado de mujer, enviándole así a la isla de Esquiro. Nadie hubiese dicho que aquel modesto vestido ocultaba a un guerrero. Aquella cariñosa madre esperaba evitar así el cumplimiento de un oráculo que había predicho, al nacimiento del muchacho, que hallaría muerte ante las murallas de Troya. Aquiles Se había prestado a aquella comedia para no afligir a su madre. Pero cuando un mercader extranjero: expuso ante sus compañeras joyas femeninas, invitándolas a escoger, el príncipe, cogiendo una pequeña espada, para él preferible a todo lo demás, descubrió así su secreto. La reina no pudo entonces, a pesar de su dolor, evitar que el imprudente fuera a reunirse ante Troya con los reyes griegos que le aguardaban con impaciencia. Se dice que estaba escrito que jamás sería tomada aquella ciudad sin la ayuda de Aquiles.

Un día los soldados llevaron a Aquiles una joven troyana llamada Briseida, que el hijo de Peleo pidió como esclava. La costumbre permitía entonces reducir a la esclavitud a los prisioneros de guerra. Agamenón en su calidad de jefe de todos los reyes, dijo que la cautiva le pertenecía a él, y, pese a las reclamaciones del enfurecido joven, la hizo conducir al campamento de los argivos. Aquiles no pudo soportar que se le tratase con tanta altivez y, retirándose a su tienda, arrojó su espada, que le parecía ahora inútil, puesto que podía vengarle del insulto recibido, jurando no volví a combatir por la causa de Menelao.

Héctor no tardó mucho en enterarse de la querella que dividía a los jefes enemigos, y resolvió aprovecharse de circunstancia tan favorable para sorprender al ejército griego, A la noche siguiente, amparado por la obscuridad, Héctor penetró en su campamento, prendió fuego por varios lados y degolló a gran numero de soldados antes de que pudiesen coger sus armas y mató con su propia mano al desgraciado Patroclo el amigo de Aquiles.

Ni los desastres de los griegos, ni los ruegos de reyes aliados habían podido decidir al hijo de Peleo a que saliera de su tienda para socorrerles. La muerte de Patroclo, su amigo y compañero de infancia causó un dolor tan vivo, que cambio inmediatamente de resolución. Volviendo a empuñar su espada, salió en persecución de Héctor, que se retiraba fatigado de la carnicería y, precipitándose sobre él, le mató.

No bastando la muerte del enemigo para calmar su furor, le ató por los pies a su carroza y le arrastró, sangrante y mutilado, en torno a las murallas de Troya. El anciano Príamo, desde lo alto de una torre de fe, la ciudad, había sido testigo del combate de los dos guerreros y de la muerte funesta de su bien amado hijo. Cualquiera se hubiera conmovido al ver al pobre anciano tender sus brazos hacia aquel que ya no le podía ver ni oír. El desdichado padre, en su dolor, se hubiera tirado de la torre si la reina Hécuba y sus otros hijos no hubiesen llegado a sujetarle. Aquiles recobró su carácter generoso en copas griegas para beber cuanto se disipó su cólera, entregando el cadáver de Héctor a su afligida familia.
París, dotado de un carácter intrépido y aventurero, resolvió un día viajar para instruirse, y fue a visitar a varios reyes de Grecia. Estos acogieron con amabilidad al joven cuyo padre era uno de los monarcas más poderosos de Asia.

Entre los reyes que visitó el joven viajero, Menelao, de Esparta, fue uno de los que mejor acogida le dispensaron. Este rey, que pertenecía a la ilustre familia de los Pelópidas, se había casado algún tiempo antes con una princesa llamada Elena, de quien se decía era hermana de Castor y de Pólux, aquellos dos héroes griegos de la expedición de los argonautas. La reina de Esparta era de una belleza incomparable y, cuando la vio París, sintió un violento deseo de llevársela a la corte de su padre, para hacer de ella su esposa. Poco tiempo después, aprovechando un viaje que Menelao hizo a la isla de Creta, París indujo a Elena a marcharse con él a Troya, abandonando a su marido.

Fácil es imaginar el dolor y la indignación de Menelao cuando a su regreso de Creta supo que la reina había huido de palacio en compañía del pérfido extranjero. Resolvió vengarse inmediatamente de tan criminal acción, interesando en su causa a Grecia entera.

Enorme fue la tempestad de indignación que estalló entre los pueblos de Grecia cuando Menelao hizo saber a sus parientes y amigos, todos reyes como él, que Paris le había robado a Elena. Reuniendo a sus soldados, 1280 estos plíncipes resolvieron presentarse a las puertas de Troya y obligar a Príamo a devolver la ingrata Elena a su esposo. Agamenón, hermano de Menelao y rey de Argos, fue escogido como general del ejército que mil doscientas naves apenas bastaron para transportar desde los puertos de Grecia hasta las costas de Asia.

Entre estos monarcas podía verse a Nestor, rey de Pilos, una de las ciudades del Peloponeso, reputado como el más sabio de los príncipes de su época; Ulises, rey de Itaca, pequeña isla del archipiélago griego; Idomeneo, rey de Creta; Ayax, hijo de Telamón y rey de Salamina; Tersandro, rey de Tebas, e hijo de Polinice; Diomedes, príncipe de la familia real de Argos.

Cuando la flota se acercó a la costa de Asia, los jefes griegos, al contemplar la multitud de navíos que cubría el mar, no dudaron de que Príamo se apresuraría a salir a su encuentro para aplacar sus resentimientos y entregarles la bella Elena. Esta esperanza se desvaneció cuando vieron todas las puertas de Troya cerradas. El anciano rey, al frente de un número considerable de soldados, se preparaba para defender sus murallas en compañía de Héctor y de París.
HABÍA en Asia una ciudad llamada Troya, cuya fundación se atribuía a Tros, hijo de Erictonio, uno de los reyes de Atenas que habían sucedido a Cécrope.

Los reyes de Troya se llamaban entonces Príamo y Hécuba. Tenían varios hijos, entre ellos Héctor y París.

Una noche en que la reina dormía profundamente, soñó que, en vez de un niño en una cuna, veía un tizón ardiendo que consumía todo lo que le rodeaba. Al despertar, Hécuba refirió su sueño a Príamo. Ambos se, preocuparon mucho por la interpretación que pudiera darse a aquel sueño, porque, en aquella época, se daba una importancia misteriosa a todo lo que no se comprendía. El rey, después de consultar el oráculo más famoso del país, supo que la reina daría en breve a luz a un muchacho que causaría la ruina del país.

Al conocer esta respuesta del oráculo, Príamo ordenó que, cuando el niño naciera, se le abandonara en un bosque. En él había de morir o, por lo menos, ignorar toda su vida quiénes eran sus padres. Hécuba, desesperada al tener que perder aquella criatura a la que amaba ya como ama una buena madre a sus hijos, deslizó algunas alhajas entre sus pañales. Aquellos objetos habían de servir para poderle reconocer algún día si por fortuna no moría de hambre en aquel bosque o era devorado por las fieras.

Unos cazadores hallaron al pobre niño abandonado se lo llevaron a su cabaña y le dieron el nombre de París. Aquel muchacho, al crecer, se hizo cazador como los que le habían criado, y pronto fue célebre entre sus compañeros por su destreza y su hermosura.

Un día fue reconocido, se ignora por qué circunstancias, como hijo de Príamo. Como llamaba la atención por sus hermosas cualidades, los reyes creyeron volverse locos de alegría al volver a encontrar a un hijo del que se batían separado con dolor y olvidaron las tristes predicciones de que su hijo había sido objeto. El joven Héctor, por su parte, quedó encantado de tener un hermano con quien compartir sus juegos, y sus penalidades.

Van Helsing

Stephen Sommers, 2004
Reparto: Hugh Jackman (Van Helsing), Kate Beckinsale (Anna Valerious), Richard Roxburgh (Conde Drácula), David Wenham (Carl), Will Kemp (Velkan/Hombre lobo), Shuler Hensley (Frankenstein), Kevin J. O'Connor (Igor), Samuel West (Victor Frankenstein), Elena Anaya (Aleera), Silvia Colloca (Verona), Josie Maran (Marishka).
* *
La momia iii

Desde los años cuarenta no se había visto juntos a Drácula, el monstruo de Frankenstein y el hombre lobo. Los derechos de estas criaturas son de los Estudios Universal para los que siempre trabaja Sommers así que no tardó en ponerse manos a la obra.

He oído en muchas ocasiones que Estefanía siempre escribía las mismas novelitas del oeste, sólo les cambiaba los nombres a los personajes y a los lugares. Sommers hace lo mismo, se gasta una fortuna colosal en CGI y otra en efectos especiales pero sigue contando la misma historia. Un personaje malísimo como la momia o el Conde Drácula que puede destruir el mundo, una colección interminable de leyendas y de reglas que hay que sortear y una serie ininterrumpida de salvamentos en el último momento a costa de luchas y carreras. Eso es Sommers. Tan divertido como montar en la montaña rusa dos horas seguidas, y tan vacío.

En las películas hay uno o varios puntos álgidos donde el protagonista se la juega, o donde se concentra la emoción. El cine de Sommers consiste en dar más por el mismo dinero, en darnos un climax tras otro, en empezar con un punto álgido y seguir con otro mayor. Y el efecto es desagradable, porque uno se desasosiega con tanto apoteosis. Sommers despilfarra la emoción con el mismo frenesí que el dinero.

Y es que Sommers se parece a su conde drácula. El vampiro ha llegado a tal exageración que ya ni las estacas ni las balas de plata le molestan. ¿Inquietante? Pues no, asfixiante diría yo. Los malos son interesantes cuando tienen debilidades, y los directores también.
Enrique Colmena **: hay escenas, como la de las inmensas bodegas del palacio del vampiro, llenas a rebosar de fetos demoníacos en sus placentas infernales, que poseen una grandeza evidente, aunque después su propósito sea el del mero entretenimiento.
Méndez-Leite @: Van Helsing no es desde luego un film de terror aunque utilice a los personajes fundacionales de las viejas películas Universal, sino más bien una parodia que sólo de tarde en tarde tiene gracia, un mix anacrónico y sin lógica interna en el que caben referencias a 'La invasión de los ladrones de cuerpos', 'Los pájaros' o las películas de Indiana Jones y el spaghetti western y que se acoge a la divisa de 'todo vale'.
Metrópoli 0: luchas y más luchas y ninguna inflexión en un montaje que resulta por exceso histérico.
Ebert ***: the best touches are the quiet ones, as when the friar objects to accompanying Van Helsing ("But I'm not a field man," he insists) and when the Monster somewhat unexpectedly recites the 23rd Psalm.
Mr Cranky (-4): Simply put, nothing is enough here, and it's like being force-fed rice cakes with a shovel. Van Helsing (Hugh Jackman) is no longer simply Dracula's nemesis: He's a fighter of all things evil in a story that reads like Sommers's dog chewed up a library of Evil Cliffs Notes and barfed up a script. [...] If deep characterizations were the literary lynchpins for Mary Shelley and Bram Stoker, they're sunlight and garlic for Sommers.
Rotten Tomatoes= 21%. Fresh: 15 Rotten: 56
Taquilla 1ª semana:
En 1897 Bram Stoker escribió “Drácula”, se inspiró en un personaje histórico que vivió en Valaquia en el siglo XV, su nombre era Vlad. Su padre también se llamaba Vlad, gobernaba Valaquia que era la cuna de la actual Rumanía, y en aquel entonces constituía la frontera de Occidente con el imperio turco. Vlad fue admitido y condecorado por la orden del Dragón, una institución caballeresca que defendía la cristiandad y luchaba contra los turcos. Le honraba pertenecer a esa orden y por eso se hizo llamar Dracul, que en rumano equivale a dragón, pero también significa diablo. Sus hijos pasaron a llamarse Drácula, o sea, hijo de Dracul.

Para asegurarse la paz con los turcos, Vlad firmó un tratado con ellos y en prenda les confió a sus dos hijos menores, Vlad y Radu, ambos serían importantes en su sucesión. No habían llegado a la adolescencia, y los dos pasaron siete años con los turcos. Vlad aprendió la costumbre turca del empalamiento.

En 1848 los dos niños fueron liberados, Radu decidió quedarse con los turcos. Vlad volvió con su padre pero sólo para ver como era asesinado por los boyardos. A la muerte de su padre ocupó el poder, pero poco tiempo, porque el heredero, su tío Vladislao II se lo arrebató. Vlad conspiró hasta deshacerse de su tío y llegar al poder cosa que consiguió tres años más tarde.

Una vez hecho conde y gobernador de Valaquia invitó a los Boyardos a un banquete. Ellos acudieron sin saber lo que les esperaba, Drácula les dejó saciarse y luego empaló sus cuerpos por toda la ciudad. Fue su venganza por la muerte de su padre. También fue cruel con los sajones. Hacia 1470 su fama de gobernante desalmado se extiende por Europa gracias a la imprenta. Dos libros que hablan de él se hacen famosos, uno es alemán, el otro ruso. La tradición oral, en cambio habla de un gobernante severo pero justo que defendió la Valaquia frente a los turcos cuando todos los estados cristianos la habían dejado a su suerte.

En 1461 entró en guerra con los turcos porque se negó a pagar el tributo anual de jóvenes que debían convertirse en jenízaros turcos. Los turcos enviaron un gran ejército al año siguiente y Drácula respondió con la táctica de ‘tierra quemada’. Para evitar que se avituallaran destruían todos los alimentos y envenenaban los pozos.

En julio, los turcos llegaron a Tirgoviste, la capital del principado. Allí encontraron un espectáculo atroz, veinte mil personas habían sido empaladas y aún gemían. Drácula los mandó empalar porque quisieron rendirse. Los turcos luchaban con un enmigo invisible cuyo arma era el terror. Sin embargo consiguieron poner en el trono a Radu, el hermano menor de Vlad que se había quedado con los turcos. Radu gobernó con el apoyo de los turcos, los boyardos y los sajones, y mandó perseguir a su hermano. Vlad se refugió en Hungría, bajo la protección de Corvino. Este le ayudó a volver al gobierno de Valaquia en 1476, pero sólo vivió un mes. Los turcos le dieron muerte en una emboscada. Su cabeza fue exhibida en Estambul. El resto de su cuerpo fue enterrado en la abadía de Snagor.

El amanecer de los muertos

Zack Snyder, 2004
Reparto: Sarah Polley (Ana), Ving Rhames (Kenneth), Jake Weber (Michael), Mekhi Phifer (Andre), Ty Burrell (Steve Markus), Michael Kelly (C.J.), Kim Poirier (Monica), Lindy Booth (Nicole), Kevin Zegers (Terry), Matt Austin (Doug), Boyd Banks (Tucker).
Guión: James Gunn; basado en un argumento de George A. Romero.
* * *
Para pasar un buen mal rato

En las películas de zombies uno tiene que entrar muy preparado porque te puede salir un zombi de debajo de cualquier piedra, o bien tu propia novia se acaba de convertir en uno de ellos justo cuando tu empezabas a compenetrarte con ella en la cama, y lo que es peor, cuando te sentías mas seguro resulta que es el director el es uno de los zombies y quiere abducir a toda la sala con alguna treta moralista, da igual que sean miedos nucleares o SIDA. Así que la película de Snyder es muy refrescante porque en vez de esconder a los zombies los pone a todos juntos y a la luz del día peleándose por entrar en el centro comercial como si se hubieran enterado de que David Bisbal firmaba autógrafos en el interior. Se deja ver porque el director no mete la mano por todas partes para que nos quede claro el mensaje y por no molestarse ni se molesta en explicarnos que hace que los muertos se conviertan en zombies, que es como tiene que ser.
Enrique Colmena *: no es que se hagan secuelas de éxitos antiguos, sino que incluso se vuelven a hacer versiones de segundas partes, como en este caso. "Amanecer de los muertos" es un "remake", más o menos libre, de "Zombi", que fue la segunda entrega de la Trilogía de los Muertos Vivientes de George A. Romero.
Rotten Tomatoes= 76%. Fresh: 109 Rotten: 34
Taquilla 7ªsemana: $58m.

Buscando a Nemo

Andrew Stanton y Lee Unkrich, 2003
Personajes: Nemo, Marlin, Dory, Gill, Bloat, Peach, Gurgle, Bubbles, Nigel, Crush, Coral, Chum, Pearl, Bruce.
Guión: Andrew Stanton, Bob Peterson y David Reynolds; basado en un argumento de Andrew Stanton.
Producción: Graham Walters.
Música: Thomas Newman.
Fotografía: Sharon Calahan y Jeremy Lasky.
Montaje: David Ian Salter.
Diseño de producción: Ralph Eggleston.
Dirección artística: Randy Berrett, Anthony B. Christoy, Robin Cooper y Ricky Vega Nierva.
Comentario anterior
* * * *
Hacerse adulto

Todo lo que se suele decir en contra del dvd se convierte en una virtud cuando se trata de una obra como “Buscando a Nemo”. El dvd recorta el espectáculo, elimina todo el placer del sonido envolvente para los que no tenemos un gran equipo, y nos distancia de lo que ocurre. Todo ello se agradece en una película tan saturada. Tambien ayuda la tranqulidad que da el mando, la posibilidad de parar ese río de acción y de detalles. Casi puedo decir que he tenido que esperar al dvd para saborear mejor la obra. Un objeto tan trabajado sólo se puede disfrutar con la calma de la revisión.

La historia de Nemo se merece el puesto que logró en la taquilla y en la crítica. El protagonista no es el pez de la aleta de la suerte, ni tampoco su defecto físico que importa poco a todo el mundo y que es una lección de cómo hay que abordar un defecto físico; el protagonista es Marlin.

Marlin y Dori cruzan el océano en busca de Nemo. Marlin representa el miedo a todo, es el padre escarmentado que en una noche oscura pedió trescientos noventa y nueve hijos y una esposa y ahora es incapaz de vivir. Por eso cuando ve la luz hipnótica del pez abisal dice algo que explica como es, dice “me siento muy feliz, lo cual es extraño, tratándose de mi”. En cambio Dori es feliz. Está encantada de irse a una fiesta con tres tiburones; acaba de picarle una medusa con un dolor tremendo pero se lo pasa pipa saltando e medusa en medusa; cuando la aventura en el vientre de la ballena se complica y el estómago se vacía de agua Marlin dice que está medio vacío, pero Dori lo ve medio lleno. Marlin ha escarmentado demasiado para ser feliz, Dori, con su falta de memoria es incapaz de escarmentar. Ninguno de los dos está en su sitio, porque Dori se juega la vida con su inocencia.

La virtud está en el término medio. Y en mi opinión, ese termino medio es uno de los peces encerrados en el acuario, ese pez sabio marcado por una cicatriz y una aleta tullida que se llama Gill. Lo primero que Nemo hace al llegar al acuario es meterse en un lío, quedarse atrapado en una rendija, pero Gill no corre a salvarlo con sus aprensiones, para eso ya tenía a papá. Gill le dice a los demás peces que no le ayuden, que él tendrá que aprender a sobrevivir solo. Por eso Gill prepara un rito iniciatico y bautiza de nuevo al pez recien llegado, porque Gill representa el paso a la edad adulta de Nemo.

Mr. Cranky (-1): You have to love a film that packs a theater full of two-year-olds and then delivers the following message: "Your mother could die at any moment."
Rotten Tomatoes= 99%. Fresh: 179 Rotten: 2
Taquilla 26ª semana: $340 mill

Ciento ochenta y seis

He añadido un índice alfabético a la bitácora. Está en la columna de la izquierda. Lo tuve que hacer a mano y me llevo un poco de tiempo, así que espero que sirva para algo. Una vez listados los títulos hice un recuento, la bitácora lleva ya publicados ciento ochenta y seis comentarios hasta la fecha.

Los ríos color púrpura

Olivier Dahan, 2004
Reparto: Jean Reno (Niemans), Benoît Magimel (Reda), Christopher Lee (Heimmerich), Camille Natta (María), Johnny Hallyday, Gabrielle Lazure (Mujer de Jesús), Augustin Legrand (Jesús), Serge Riaboukine (Padre Vincent), André Penvern (Padre Dominique), Jo Prestia (Emilio).
Guión: Luc Besson; basado en la novela de Jean-Chistophe Grangré.
*

Los excesos se pagan

Los asesinos en serie, las geometrías, y el trasfondo religioso han funcionado de maravilla en muchas películas empezando por "El silencio de los corderos" o "Seven". Cuando el asesino sigue un patron conocido como puede ser los siete pecados capitales, al espectador se le ofrece un juego muy sugerente, porque él mismo puede participar. Sabemos que han matado al de la gula y queremos saber, o anticipar, como será el de la lujuria. La religión también funciona a la perfección en estas películas, porque nos hace creíble la excentricidad de los personajes, y también porque sirve para crear un clima.

Lo que a Luc Besson le estropea todo el planteamiento es el ansia con que ha sumado elemento tras elemento hasta

Los mensajes religiosos ya eran lo bastante absurdos como para encima mezclarlos con la germanofobia que tanto les cuesta curarse a los franceses a pesar de haberles ganado la guerra dos veces.

hacer un potaje tan condimentado que no hay quien se lo coma, o quien se lo crea. El recurso a las series ya estaba lo bastante saturado con los doce apóstoles como para añadirle las trompetas del apocalipsis. El goticismo ya estaba lo bastante recargado con una abadía del siglo tercero, como para añadirle también la Linea Maginot. Los mensajes religiosos ya eran lo bastante absurdos como para encima mezclarlos con la germanofobia que tanto les cuesta curarse a los franceses a pesar de haberles ganado la guerra dos veces.

El exceso, y esta película cae en el exceso con avaricia, puede volverse contra todo lo que uno está haciendo. La serie de crímenes deja de ser previsible y el espectador entiende que de cualquier piedra puede salir cualquier monstruo porque todo vale. Y el clima de sombras y miedos puede volverse ridículo porque tanto engendro nos saca directamente de lo sagrado y de lo terrible y nos pone cuerpo carnavalero.

Film de Culte 1/6 | Moviemaze | Objectif Cinema
Francisco Marinero (Metropoli): Aceptado que el argumento sea absurdo, resulta exigible un mínimo de lógica en el desarrollo de la acción pero el pésimo guión de Besson sólo se preocupa de dar pretextos para imágenes impactantes.

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