El amor y sus obstáculos
Joe Wright, 2005 (Reino Unido)
Reparto: Keira Knightley (Elizabeth Bennet), Matthew Macfadyen (Sr. Darcy), Brenda Blethyn (Sra. Bennet), Donald Sutherland (Sr. Bennet), Tom Hollander (Sr. Collins), Rosamund Pike (Jane Bennet), Jena Malone (Lydia Bennet), Judi Dench (Lady Catherine de Bourg), Carey Mulligan (Kitty Bennet), Talulah Riley (Mary Bennet).
Guión: Deborah Moggach; basado en la novela de Jane Austen.
He visto ya dos series de la BBC dedicadas a Elizabeth Bennet, y me consta que hay varias versiones antiguas, una de 1940, de Robert Z. Leonard, que no he visto. El número de versiones más o menos libres parece mucho mayor; “El diario de Bridget Jones” confiesa sus deudas desde el principio, y “Bodas y prejuicios” cambia sólo algunos detalles y la actualiza.Reparto: Keira Knightley (Elizabeth Bennet), Matthew Macfadyen (Sr. Darcy), Brenda Blethyn (Sra. Bennet), Donald Sutherland (Sr. Bennet), Tom Hollander (Sr. Collins), Rosamund Pike (Jane Bennet), Jena Malone (Lydia Bennet), Judi Dench (Lady Catherine de Bourg), Carey Mulligan (Kitty Bennet), Talulah Riley (Mary Bennet).
Guión: Deborah Moggach; basado en la novela de Jane Austen.
Una historia de amor se puede resolver en dos tomas, primero una mirada y luego dos amantes cogidos de la mano, o bien desayunando en la cama, y ya está. Si uno quiere que un espectador aguante una película tiene que poner algo más, claro. A Shakespeare se le ocurrió enamorar a dos apellidos rivales: fabuloso. A Austen se le ocurrió que los problemas para unir a sus enamorados podían venir de ellos mismos: mejor todavía. Ella le prejuzga, él es demasiado orgulloso. ¿Cambiará cada uno de los dos? ¿Triunfará el amor o seguirán siendo igual de testarudos?
Ver cambiar a un personaje delante de nosotros es uno de los grandes placeres del cine. Liza descubre en cada escena algo más de el hombre que ella ha rechazado inducida por las calumnias y las primeras impresiones. La primera mitad es una comedia de costumbres, la segunda gira hacia el melodrama. Las versiones para televisión han preferido, o han podido permitirse gracias a la duración, mantener cierto tono de comedia hasta el final.
Hay algo en lo que han coincidido todas las versiones que conozco, ningún director consiente que se besen. Y uno se empapa tanto del mundo victoriano que podría escandalizarse si lo hicieran.