(Woody Allen, 2005) ***
Cuando uno ve una película de acción se alegra de ver al héroe salirse con la suya a pesar de las dificultades. Nos gusta que lo tenga crudo y que cada vez se lo pongan más difícil porque pagamos la entrada para verle pelearse. Los autores que miman mucho sus personajes no venden entradas. El público no paga para que de repente aparezca una puerta de salida y el héroe salga corriendo. Pero acepta esa puerta si el guionista la puso ahí al principio, nos habló de ella y nosotros (ah, que tontos) no la vimos. De cosas así ya se quejaba Aristóteles en su Poética. Allen juega limpio con su Deus ex Machina. Lo rodó a cámara lenta y todo, así que no vale quejarse.
Allen es un creador nato, un peso pesado de la narración. Yo prefiero a Wilder que tenía más de arquitecto; Wilder rodaba la primera escena pensando en la última. Allen no se sentiría a gusto haciéndolo. Presiento que trabaja con la necesidad de sorprenderse a sí mismo. A cada paso de la acción Allen toma aire y necesita discutir con el espectador. Sabe cuales son las expectativas que está creando y sabe cuales son sus opciones y sus callejones sin salida. En sus películas me siento menos un espectador que un contertulio de Allen esperando a una de sus réplicas ocurrentes.
En Match Point veo dos partes demasiado diferentes. La primera, es la presentación de los personajes que nos envuelve sin que podamos pensar un segundo. En esta parte, el personaje de Scarlett Johansonn (Nola Rice) es un ser humano complejo. En la segunda parte Nola se convierte en una parodia, en un típico personaje de comedias de Woody Allen, con su desesperación y su insoportable insistencia.
Toda la historia deriva en una vulgar tesis. Resulta que estábamos viendo una comedia para aprender una conclusión del autor. ¿Allen es capaz de hacernos esto, a nosotros su público fiel? Bueno, Woody Allen podría excusarse igual que con lo del “deus ex machina”: tiene derecho a sacarlo de su chistera porque lo había presentado al principio. Su moralina ya apareció en la primera conversación que tuvieron los cuatro protagonistas.
¿Qué cual es? Vayan a verla.
(Peter Jackson, 2005)
Dicen los psicólogos que cuando soñamos con otras personas en realidad estamos soñando con nosotros mismos. Y dicen los teóricos del guión que cuando plantamos a un personaje en una historia tenemos que ponernos en su lugar. Lo curioso de King Kong es que nos invita a ponernos en el lugar de un animal salvaje. La extraña sensación con la que uno sale del cine después de esta película (o bien cualquiera de las dos anteriores) no es el fruto de ninguna habilidad extraña de los directores; yo pienso que es la resaca que produce haberse sentido durante unas horas en la piel de una bestia.
Tres días después del estreno me intriga mucho saber si será un taquillazo. La crítica, supongo, la avalará. El nombre de Peter Jackson invitará a más de uno a entrar a verla. A mi, en cambio, me supuso un obstáculo pensar en el director de “El señor de los anillos”. Y mis temores se cumplieron. Jackson es, ahora mismo, un director malcriado que ha trabajado con presupuestos excesivos, y lo que es peor, con una paciencia inombrable de su público que no le ha pedido que recortara aquella trilogía insoportable. Todo lo contrario, aquellos santos espectadores se quejaban de que se había comido un personaje o un episodio. ¡Todavía querían más!
A King Kong no le sobran tantos metros, pero le sobran muchos. El prólogo de la actriz de vaudeville que pasa hambre en mitad de la gran depresión nos acerca a la actriz, pero nos aleja de la historia. La historia arranca cuando la actriz domestica al monstruo. El monstruo juega con ella como un objeto más hasta que ella le grita, hasta que hace valer quien es. Igual que en Beauty and the Beast. King Kong es un salvaje, pero también un niño. Y creo que en ese momento es cuando el espectador no podrá dejar de meterse en su piel.
En la versión de Cooper y Shoedsack el monstruo es domado y exhibido en Nueva York y despierta cuando huele el perfume de Fay Wray. Confieso que me gusta más la versión de Jackson. El monstruo es igualmente exhibido y parece despertarse cuando ponen una chica rubia delante de él. Pero entonces ve que es otra y pone cara de disgusto. Ese momento me resarce por todo el exceso de metraje.
Dicen los psicólogos que cuando soñamos con otras personas en realidad estamos soñando con nosotros mismos. Y dicen los teóricos del guión que cuando plantamos a un personaje en una historia tenemos que ponernos en su lugar. Lo curioso de King Kong es que nos invita a ponernos en el lugar de un animal salvaje. La extraña sensación con la que uno sale del cine después de esta película (o bien cualquiera de las dos anteriores) no es el fruto de ninguna habilidad extraña de los directores; yo pienso que es la resaca que produce haberse sentido durante unas horas en la piel de una bestia.
Tres días después del estreno me intriga mucho saber si será un taquillazo. La crítica, supongo, la avalará. El nombre de Peter Jackson invitará a más de uno a entrar a verla. A mi, en cambio, me supuso un obstáculo pensar en el director de “El señor de los anillos”. Y mis temores se cumplieron. Jackson es, ahora mismo, un director malcriado que ha trabajado con presupuestos excesivos, y lo que es peor, con una paciencia inombrable de su público que no le ha pedido que recortara aquella trilogía insoportable. Todo lo contrario, aquellos santos espectadores se quejaban de que se había comido un personaje o un episodio. ¡Todavía querían más!
A King Kong no le sobran tantos metros, pero le sobran muchos. El prólogo de la actriz de vaudeville que pasa hambre en mitad de la gran depresión nos acerca a la actriz, pero nos aleja de la historia. La historia arranca cuando la actriz domestica al monstruo. El monstruo juega con ella como un objeto más hasta que ella le grita, hasta que hace valer quien es. Igual que en Beauty and the Beast. King Kong es un salvaje, pero también un niño. Y creo que en ese momento es cuando el espectador no podrá dejar de meterse en su piel.
En la versión de Cooper y Shoedsack el monstruo es domado y exhibido en Nueva York y despierta cuando huele el perfume de Fay Wray. Confieso que me gusta más la versión de Jackson. El monstruo es igualmente exhibido y parece despertarse cuando ponen una chica rubia delante de él. Pero entonces ve que es otra y pone cara de disgusto. Ese momento me resarce por todo el exceso de metraje.
¿Está el cine americano obsesionado con la idea del triunfo?
Hoy parecían decir que sí dos críticos de El País. No sé si es que pasaron la noche hablando de estoy y luego apareció en sus artículos. Quizás, simplemente, lo que ocurre es que tienen razón:
Javier Ocaña ("Chicken Little"): La enseñanza para los pequeños parece ser que todo niño torpe y segundón puede convertirse en un as del béisbol y de la vida si se esfuerza lo suficiente y si aplica la correspondiente entereza. Pero, ¿por qué un crío tiene que ser siempre un triunfador? Tras la ruptura con Pixar (Toy story, Buscando a Nemo...), Disney tendrá que afinar más con sus guiones si no quiere convertirse en uno de los fracasados que tan poco parecen gustarle.
Mirito Torreiro ("En sus zapatos"):Pero el filme resulta a la postre un tanto áspero y desabrido, en ocasiones desconcertante, además de abundar, es casi una norma no escrita en el cine americano de consumo, en el viejo tema del triunfo. Al final, hasta la analfabeta funcional podrá tener su opción de triunfar en la vida... y es que nada hay, es bien sabido, como el viejo paraíso estadounidense para que todos los sueños en él se cumplan.
Hoy parecían decir que sí dos críticos de El País. No sé si es que pasaron la noche hablando de estoy y luego apareció en sus artículos. Quizás, simplemente, lo que ocurre es que tienen razón:
Javier Ocaña ("Chicken Little"): La enseñanza para los pequeños parece ser que todo niño torpe y segundón puede convertirse en un as del béisbol y de la vida si se esfuerza lo suficiente y si aplica la correspondiente entereza. Pero, ¿por qué un crío tiene que ser siempre un triunfador? Tras la ruptura con Pixar (Toy story, Buscando a Nemo...), Disney tendrá que afinar más con sus guiones si no quiere convertirse en uno de los fracasados que tan poco parecen gustarle.
Mirito Torreiro ("En sus zapatos"):Pero el filme resulta a la postre un tanto áspero y desabrido, en ocasiones desconcertante, además de abundar, es casi una norma no escrita en el cine americano de consumo, en el viejo tema del triunfo. Al final, hasta la analfabeta funcional podrá tener su opción de triunfar en la vida... y es que nada hay, es bien sabido, como el viejo paraíso estadounidense para que todos los sueños en él se cumplan.
Tim Burton, 2005
* * *
Vince van Dort y Victoria Everglot están prometidos por sus padres desde antes de nacer. Los van Dort esperan conseguir con el enlace un ascenso social que no pueden comprar con el dinero que ganan con su pescadería. Los Everglot, una rancia familia aristocrática, necesitan una ayuda financiera que no les provee su título de nobleza. Los hijos son dos jóvenes apocados que no se conocen y sueñan con que el otro no sea excesivamente desagradable.
Las ilusiones de los muchachos se ven colmadas cuando se conocen, pero dos problemas se interponen a esta boda de conveniencia que resulta ser también, de amor. Un pretendiente sin escrúpulos quiere conseguir a Victoria Everglot; y Vince van Dort es tan torpe que estropea los preparativos de la boda. El muchacho, desalentado, se va al bosque y ensaya su ceremonia nupcial con una rama. Demasiado tarde descubre que esa rama es en realidad la mano descarnada de una difunta que murió abandonada por su pretendiente. Victor será arrastrado a ocupar el lugar del pretendiente por una novia que no puede aceptar el vacío.
“La novia cadáver” es una historia de muertos que quieren volver a su sueño, y de vivos que quieren empezar el suyo. Y la habilidad de Burton está en la alegría con que juega con el mundo de los vivos y los muertos.
Un piano de la película tiene escrito “Harryhausen”. es un homenaje de Tim Burton a Ray Harryhausen, el maestro de la stop-motion, la técnica de animación fotograma a fotograma con la que está rodada "La novia cadáver".
* * *
Vince van Dort y Victoria Everglot están prometidos por sus padres desde antes de nacer. Los van Dort esperan conseguir con el enlace un ascenso social que no pueden comprar con el dinero que ganan con su pescadería. Los Everglot, una rancia familia aristocrática, necesitan una ayuda financiera que no les provee su título de nobleza. Los hijos son dos jóvenes apocados que no se conocen y sueñan con que el otro no sea excesivamente desagradable.
Las ilusiones de los muchachos se ven colmadas cuando se conocen, pero dos problemas se interponen a esta boda de conveniencia que resulta ser también, de amor. Un pretendiente sin escrúpulos quiere conseguir a Victoria Everglot; y Vince van Dort es tan torpe que estropea los preparativos de la boda. El muchacho, desalentado, se va al bosque y ensaya su ceremonia nupcial con una rama. Demasiado tarde descubre que esa rama es en realidad la mano descarnada de una difunta que murió abandonada por su pretendiente. Victor será arrastrado a ocupar el lugar del pretendiente por una novia que no puede aceptar el vacío.
“La novia cadáver” es una historia de muertos que quieren volver a su sueño, y de vivos que quieren empezar el suyo. Y la habilidad de Burton está en la alegría con que juega con el mundo de los vivos y los muertos.
Un piano de la película tiene escrito “Harryhausen”. es un homenaje de Tim Burton a Ray Harryhausen, el maestro de la stop-motion, la técnica de animación fotograma a fotograma con la que está rodada "La novia cadáver".
Enrique Colmena ***: aunque la nueva película (ahora sí dirigida por Burton, aunque con un adláter, Mike Johnson, que se presume fue el que se comió el marrón de las doce horas de rodaje diarias...) es ciertamente una delicia, no llega, al menos para nuestro gusto, a ese estado de gracia cuasi preternatural de "Pesadilla antes de Navidad".
Alberto Bermejo ****: Sólo desde el universo libre e irreal de estos seres de plastilina, en compañía esta vez del animador Mike Johnson, puede hacer vibrar con verosimilitud este delirante enredo sentimental entre vivos y muertos, los viajes de ida y vuelta entre este mundo y el otro, la exaltación de lo colorista y lo diferente frente a la rigidez grisácea del mundo convencional, el equilibrio necesario para balancearse con temerario aplomo entre el romanticismo gótico y el desenfado macabro
Rotten Tomatoes: 82% $52m.
Alberto Bermejo ****: Sólo desde el universo libre e irreal de estos seres de plastilina, en compañía esta vez del animador Mike Johnson, puede hacer vibrar con verosimilitud este delirante enredo sentimental entre vivos y muertos, los viajes de ida y vuelta entre este mundo y el otro, la exaltación de lo colorista y lo diferente frente a la rigidez grisácea del mundo convencional, el equilibrio necesario para balancearse con temerario aplomo entre el romanticismo gótico y el desenfado macabro
Rotten Tomatoes: 82% $52m.
Se avecinan cambios.
No se trata de que yo vaya a cerrar la bitácora. No voy a fingir que me voy para conseguir así que alguien me insista y me quede. Esos juegos son peligrosos y uno se arriesga a que nadie le pida que se quede y tener que irse.
Cuando hablo de cambios me refiero a que tengo un espacio donde alojo las imágenes y el índice de la página y he decidido que no voy a seguir pagándolo. Es una mera cuestión económica. De modo que a partir de diciembre aparecerá un cuadradito vacío en lugar de las imágenes. También tendré que cambiar la plantilla por otra de las modernas de Blogger. Hace más de un mes que me vengo preparando para el cambio, por eso no incluyo ficha ni imagen de cada película.
Cerrar, de momento, no. Así que resígnense, tendrán que aguantarme otros cuatro años, y sin imágenes.
No se trata de que yo vaya a cerrar la bitácora. No voy a fingir que me voy para conseguir así que alguien me insista y me quede. Esos juegos son peligrosos y uno se arriesga a que nadie le pida que se quede y tener que irse.
Cuando hablo de cambios me refiero a que tengo un espacio donde alojo las imágenes y el índice de la página y he decidido que no voy a seguir pagándolo. Es una mera cuestión económica. De modo que a partir de diciembre aparecerá un cuadradito vacío en lugar de las imágenes. También tendré que cambiar la plantilla por otra de las modernas de Blogger. Hace más de un mes que me vengo preparando para el cambio, por eso no incluyo ficha ni imagen de cada película.
Cerrar, de momento, no. Así que resígnense, tendrán que aguantarme otros cuatro años, y sin imágenes.
Santiago Segura, 2005
*
Por muchas permutaciones que estudien los guionistas, una película hollywoodiense no deja de dar vueltas a un tema básico, el ego. El cine es un conjunto de variaciones sobre el ego de un personaje y el de un espectador que acaricia el suyo a traves de éste.
Por mucho que maltraten a nuestros héroes, al final siempre levantan la cabeza, por muy mal que les vaya, al final encuentran una media naranja igual de exprimida. A menos, claro, que el protagonista se llame Torrente.
Santiago Segura se ha hecho un rincón en la historia del cine hollando un espacio que nadie se había atrevido a pisar. No me refiero al de la zafiedad, la vulgaridad o la grosería; aquí hay muchos competidores. Me refiero a un universo sin ego.
Por fácil que sea caer en la tentación, por más presiones que soporte cualquier creador, por más que la naturaleza humana siempre tire hacia el monte, Santiago Segura no regala ni un mísero plano al ego de su personaje, ni una escena que lo resarza, ni una triste frase que lo haga (por fin) un poco humano, sensible, aceptable, soportable o presentable.
La apuesta estética de la que sale victorioso es una pelea a muerte contra la heroicidad. Y ya sé que los imaginarios de nuestra cultura están llenos de antihéroes, pero lo son siempre al comienzo de una historia para al final acabar en el redil, y para que el tránsito hacia el triunfo nos emocione más. Y aquellos antihéroes que resisten mucho tiempo bajo el lodo, como el de Quevedo, lo hacen a mayor gloria del autor. Santiago Segura no reclama ningún mérito ni para el personaje ni para el creador que se ha limitado a apilar mierda sin ton ni son.
No quiero decir que me guste la propuesta. La reconozco y aprecio la originalidad de la idea. Pero también creo que esa originalidad se agotó hasta la saciedad con la primera. Quizá porque la bajeza y los pedos no necesiten repetirse, mientras que la interminable caricia de nuestro ego que nos regalan los éxitos palomiteros son una cosa que no cansa jamás.
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Por muchas permutaciones que estudien los guionistas, una película hollywoodiense no deja de dar vueltas a un tema básico, el ego. El cine es un conjunto de variaciones sobre el ego de un personaje y el de un espectador que acaricia el suyo a traves de éste.
Por mucho que maltraten a nuestros héroes, al final siempre levantan la cabeza, por muy mal que les vaya, al final encuentran una media naranja igual de exprimida. A menos, claro, que el protagonista se llame Torrente.
Santiago Segura se ha hecho un rincón en la historia del cine hollando un espacio que nadie se había atrevido a pisar. No me refiero al de la zafiedad, la vulgaridad o la grosería; aquí hay muchos competidores. Me refiero a un universo sin ego.
Por fácil que sea caer en la tentación, por más presiones que soporte cualquier creador, por más que la naturaleza humana siempre tire hacia el monte, Santiago Segura no regala ni un mísero plano al ego de su personaje, ni una escena que lo resarza, ni una triste frase que lo haga (por fin) un poco humano, sensible, aceptable, soportable o presentable.
La apuesta estética de la que sale victorioso es una pelea a muerte contra la heroicidad. Y ya sé que los imaginarios de nuestra cultura están llenos de antihéroes, pero lo son siempre al comienzo de una historia para al final acabar en el redil, y para que el tránsito hacia el triunfo nos emocione más. Y aquellos antihéroes que resisten mucho tiempo bajo el lodo, como el de Quevedo, lo hacen a mayor gloria del autor. Santiago Segura no reclama ningún mérito ni para el personaje ni para el creador que se ha limitado a apilar mierda sin ton ni son.
No quiero decir que me guste la propuesta. La reconozco y aprecio la originalidad de la idea. Pero también creo que esa originalidad se agotó hasta la saciedad con la primera. Quizá porque la bajeza y los pedos no necesiten repetirse, mientras que la interminable caricia de nuestro ego que nos regalan los éxitos palomiteros son una cosa que no cansa jamás.
Ron Howard, 2005
****
Hace tiempo leí en un ensayo de un psicoanalista, que no voy a nombrar, que la mitad de nuestros deseos son insaciables porque son simbólicos. Es fácil calmar la sed, o el hambre, pero ¿cuánto dinero sacia la ambición de una persona? ¿un millón, cien? ¿Cuántos admiradores colman el deseo de fama de un artista? Creo que la maestría de Cinderella man está en que desde el principio nos muestra una a una las necesidades de un hombre y todas son reales. Por eso resulta tan fácil desear que triunfe.
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Hace tiempo leí en un ensayo de un psicoanalista, que no voy a nombrar, que la mitad de nuestros deseos son insaciables porque son simbólicos. Es fácil calmar la sed, o el hambre, pero ¿cuánto dinero sacia la ambición de una persona? ¿un millón, cien? ¿Cuántos admiradores colman el deseo de fama de un artista? Creo que la maestría de Cinderella man está en que desde el principio nos muestra una a una las necesidades de un hombre y todas son reales. Por eso resulta tan fácil desear que triunfe.
Rotten Tomatoes: 84% $61m.
León de Aranoa, 2005
*
Cuenta la historia de una prostituta de alma poética y transcendente, cosa que queda más clara cuanto más largos son sus silencios, y sus meditaciones sobre la nostalgia. En casa tiene que fingir que es decente, su hermana es directora de instituto (Corrección al guión: los directores de instituto sí dan clase), y los hombres tienen pegas a la hora de casarse con ella.
La película es algo parecido a contar la historia de un santón budista que tiene que vender carne de vaca en los mataderos de MercaMadrid. Me preocupa, pero no mucho.
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Cuenta la historia de una prostituta de alma poética y transcendente, cosa que queda más clara cuanto más largos son sus silencios, y sus meditaciones sobre la nostalgia. En casa tiene que fingir que es decente, su hermana es directora de instituto (Corrección al guión: los directores de instituto sí dan clase), y los hombres tienen pegas a la hora de casarse con ella.
La película es algo parecido a contar la historia de un santón budista que tiene que vender carne de vaca en los mataderos de MercaMadrid. Me preocupa, pero no mucho.
Robert Rodriguez & Frank Miller, con la colaboración especial de Quentin Tarantino.
Reparto: Jessica Alba (Nancy), Benicio Del Toro (Jackie Boy), Brittany Murphy (Shellie), Clive Owen (Dwight), Mickey Rourke (Marv), Bruce Willis (Hartigan), Elijah Wood (Kevin), Rosario Dawson (Gail), Michael Clarke Duncan (Manute), Michael Madsen (Bob), Josh Hartnett (El Hombre), Carla Gugino (Lucille), Jaime King (Goldie), Nick Stahl (Roarke Jr/Bastardo amarillo), Devon Aoki (Miho), Alexis Bledel (Becky), Rutger Hauer (Cardenal Roark).
Guión: Frank Miller; basado en sus cómics.
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Los héroes de MillerReparto: Jessica Alba (Nancy), Benicio Del Toro (Jackie Boy), Brittany Murphy (Shellie), Clive Owen (Dwight), Mickey Rourke (Marv), Bruce Willis (Hartigan), Elijah Wood (Kevin), Rosario Dawson (Gail), Michael Clarke Duncan (Manute), Michael Madsen (Bob), Josh Hartnett (El Hombre), Carla Gugino (Lucille), Jaime King (Goldie), Nick Stahl (Roarke Jr/Bastardo amarillo), Devon Aoki (Miho), Alexis Bledel (Becky), Rutger Hauer (Cardenal Roark).
Guión: Frank Miller; basado en sus cómics.
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Sin City se inspira, por no decir, calca, un tebeo de Frank Miller hecho en tinta negra, sin color, por eso, supongo, está rodada en blanco y negro. Algunos objetos, sin embargo están pintados, como los ojos azules de una de las prostitutas, o el amarillo hepático de la piel del malo. El detalle es fácil de conseguir en un tebeo, pero en el cine supone el trabajo de colorear fotograma a fotograma. Robert Rodríguez no se ha resisitido a la tentación de hacer su estilo visible. Es lo mismo que le pasa a los millonarios que decoran su casa en estilo rústico, necesitan dejar alguna etiqueta que enseñe a las visitas la burrada que le ha costado esa decoración sencilla.
La otra influencia que ha tenido el tebeo ha sido la voz en off, un elemento narrativo execrado por entendidos y aficionados, pero necesario para trasladar el estilo en forma de viñetas con texto, y no con bocadillos.
Del resultado final creo que todo el mérito es de Miller, no de los actores ni del director. Los héroes de Miller tienen todo el pathos de los héroes orientales: su machismo desmelenado les lleva a cualquier parte para vengar a una mujer. Su necesidad de venganza justifica orgías de violencia. Bruce Willis hace de Hartigan, un policía que sólo vive para salvar a una niña de ser violada, Mikey Rourke es Marv, un matón sin inteligencia y tan feo que las prostitutas no se van con él ni por dinero; una prostituta bellísima le regala una noche de amor y desde entonces sólo vive para vengarla. Hay algo en ambos que les hace trascender, quizá el desprecio que sienten por la propia vida.
Los malos están escondidos en las entrañas de la alta sociedad como exigen las reglas del género negro. Hay quien da saltos de alegría cuando ve este tipo de ficción. Hay espectadores que se ponen la mar de contentos cuando ven sentarse en el banquillo a un magnate o a un obispo, o a la policía.
Francisco Marinero ****: Todas las superproducciones basadas en tebeos de superhéroes —como 'Camino a la perdición', la propuesta más cercana a 'Sin City'— son adaptaciones que han tratado de magnificar la espectacularidad de los dibujos, de darles cierta verosimilitud aunque obviamente ilusoria y momentánea y de enriquecer a los personajes con los rasgos de actores célebres o expresivos. Es decir, se trata de perfeccionar los cómics con recursos cinematográficos.
A la inversa, Rodríguez se propone perfeccionar el cine clásico de serie negra con recursos del cómic: imaginación sin ningún tipo de limitaciones, caracterización de los personajes sólo por su físico, renuncia a toda ilusión de verosimilitud, estilización al máximo.
Rotten Tomatoes: $78 78%
A la inversa, Rodríguez se propone perfeccionar el cine clásico de serie negra con recursos del cómic: imaginación sin ningún tipo de limitaciones, caracterización de los personajes sólo por su físico, renuncia a toda ilusión de verosimilitud, estilización al máximo.
Rotten Tomatoes: $78 78%
Michael Bay, 2005
Reparto: Ewan McGregor (Lincoln Eco-Seis/Tom Lincoln), Scarlett Johansson (Jordan Delta-Dos/Sarah Jordan), Djimon Hounsou (Albert Laurent), Sean Bean (Merrick), Steve Buscemi (McCord), Michael Clarke Duncan (Starkweather), Ethan Phillips (Jones Eco-Tres), Brian Stepanek (Gandu Alfa-Tres), Siobhan Flynn (Lima Alfa-Uno), Max Baker (Carnes).
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Originales y copias Reparto: Ewan McGregor (Lincoln Eco-Seis/Tom Lincoln), Scarlett Johansson (Jordan Delta-Dos/Sarah Jordan), Djimon Hounsou (Albert Laurent), Sean Bean (Merrick), Steve Buscemi (McCord), Michael Clarke Duncan (Starkweather), Ethan Phillips (Jones Eco-Tres), Brian Stepanek (Gandu Alfa-Tres), Siobhan Flynn (Lima Alfa-Uno), Max Baker (Carnes).
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De las tres partes de la película, la primera es la que Michael Bay dirige con menos convicción. “La isla” empieza como una intriga futurista. Los pocos supervivientes de La Tierra se encierran en una forzaleza a la espera de su turno para ir a La isla, el único refugio no contaminado que queda. Pero Lincoln se hace preguntas igual que el Neo de Matrix, algo no encaja.
La segunda parte es de presencia obligada para que el productor arriesgue sus dólares, y el espectador los suyos. Una huida llena de pirotecnia, persecuciones y carreras que demuestra la solvencia del director, al margen de lo que uno pueda decir de su talento.
Hay muchas obras como esta que se quedan en meros intercambios de frases y fotos fijas, sólo aptas como terapia de sueño, por ejemplo la famosa “Fuga de Logan”. La intención de las carreras de autos y los disparos es darnos la sensación de movimiento, de que algo puede cambiar según lo que hagan o arriesguen los personajes. Sin embargo no es tanto el movimiento en juego. Uno tiene la sensación de estar asistiendo a una pequeña clase de ética. La pregunta podría ser ¿está bien copiar un ser humano para salvar una vida? De acuerdo ¿y que ocurre si tú eres la copia? El cine le gana al discurso en algunos de sus mecanismos, el cine no funciona con razones, sino con sinergias. Uno puede identificarse con el original, o con la copia, y el mejor momento de la película es cuando no sabemos cual es cual.
Rotten Tomatoes: 40% $31m.
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