domingo 13 de septiembre de 2009

Que el cielo la juzgue



Empacho de razón


"Leave her to heaven"
John M. Stahl, 1945
Reparto: Gene Tierney (Ellen Berent harland), Cornel Wilde (Richard Harland), Jeanne Crain (Ruth Berent), Vincent Price (Russell Quinton, district attorney)
* *


Pocas películas podemos encontrar donde esté más claro quien es la mala, cuantas cosas hace mal y lo culpable que es. Gene Tierney ama tanto a su marido que mata al hermano de éste para poder vivir a solas con él, aborta tirándose por una escalera y se suicida incriminando a su propia hermana de la que teme, justificadamente, una infidelidad.

Para que no alberguemos dudas, la cámara rueda con detenimiento cada uno de sus crímenes, ella confiesa todo a su marido y el juicio prueba la verdad con un fiscal, Vincent Prize que nos explica la acción otra vez por si acaso se nos había olvidado. Stahl no es el maestro del la complicidad o el sobreentendido, es el maestro de darselo todo mascado al público a ser posible por triplicado. Nos gustaría que nos dejara dudar sobre algúna acusación, pero no lo hace, su cámara es omnisciente y machacona.

Recibió un oscar por los colores pastel de su rabioso technicolor. Lo merecía porque eligió para cada plano el paisaje más idílico que había en todo el país. Los interiores son de diseño, el maquillaje entierra cada facción en capas de esmero. Está todo tan estudiado y tan prefabricado como si supieras que la reina va a ir a tomar un té a tu casa para conocer a una familia española del montón.

Bosley Crowther, 1945. New York Times: The reason for the lady's disposition is never convincingly revealed, and the whole plot—especially a court-room climax—is arbitrary, artificial and mane.
Mark R. Hasan. Kquek: The colours of "Leave Her To Heaven" are Technicolor Extreme; much in the way producer/ego maniac David O. Selznick guided the blazing look of "Duel in the Sun" to enhance that film's pair of jealous and vindictive lovers, Stahl's approach for his less demonstrative equivalents combines perfectly arranged colours for the clothes, interior sets, and stunning desert and lake locations.

Variety | IMDB | MRQE

jueves 3 de septiembre de 2009

American Playboy



Lo hollywoodiano


(Spread)
David Mackenzie, 2009
Reparto: Ashton Kutcher (Nikki), Anne Heche (Samantha), Margarita Levieva (Heather), Rachel Blanchard (Emily), Sebastian Stan (Harry), Sonia Rockwell (Christina), Maria Conchita Alonso (Ingrid), Hart Bochner (Will).
Guión: Jason Hall; basado en un argumento de Jason Hall y Paul Kolsby.
* * *


A menudo nos quejamos de una película por lo que hay en ella de irreal, de soñado, de facilidades para el héroe. Al fin y al cabo, lo que ocurre es por decisión de un guionista, que suele ser más amable que el que redacta nuestras tristes existencias. Todos estos finales felices los llamamos hollywoodianos y a veces cansan. Pero Hollywood tambien se recrea en el detalle, en el realismo. La primera mitad de American Play-boy es casi documental y resulta deliciosa. Un joven guapísimo que se liga a las mujeres que quiere y vive de las que tienen dinero nos explica punto por punto que pasos hay que dar para convertirte en un mantenido. El tono es tremendamente cínico, porque si tienes calculado cada movimiento, entonces conquistar el corazón de una mujer no es sentimiento, es un truco barato que se aprende con paciencia.

American Play-boy, a pesar del comienzo, no es una comedia, resulta demasiado agria. Avanza a buen ritmo porque está llena de giros. No se trata de giros rocambolescos para epatar al espectador; son giros que me gustan porque vienen de la vida misma: nos sorprendemos de cómo reacciona cada personaje porque sabemos que somos así de extraños. Cuando la mujer rica descubre su infidelidad tiene una reacción extraordinaria. Pero es probable que muchos hiciéramos lo mismo. Cuando este cínico empedernido empieza a creer en algo con todo su corazón no sabemos si tiene guardada una carta. Estamos en vilo y eso es saber contar bien una historia.

El drama de este mantenido que yo llamaría gigoló, pero no play-boy, porque creo que el play-boy sí tiene dinero, consiste en que su medio de vida son sus relaciones sentimentales, por tanto, él es un objeto. Su sustento consiste en su corazón y no puede pagarse el lujo de amar él. Cuando se enamora, o cree que se enamora, sabe que está cambiando el registro por el de una historia “hollywoodiana” de modo que se dirige al público para explicarnos que la vida no consiste en la dura realidad, la gente, en sus vidas, imita las películas. Y de nuevo es capaz de tenernos en vilo calculando si sus sueños se harán realidad, o no.

La película me interesa por las cosas que plantea y por los velos que corre. Trata de pasar de puntillas sobre un aspecto de la vida bastante discutible: que mientras algunos sueldos pueden comprar personas, otros no dan para la fianza de una habitación en la que pueda empezar su vida una pareja de enamorados.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Hannah Montana: La película



Un golpe de suerte

Puede que muchos espectadores adultos no se acerquen a la serie Hannah Montana por el tufo Disney o bien por el tufo a estrella adolescente narcisista. Pero yo se la recomiendo a todo el mundo. Siempre, eso sí, que esté dispuesto a verla con las voces originales; el doblaje repipi que han hecho al castellano no ayuda mucho. De alguna manera, la conjunción de unos guionistas inspirados, una pareja de padre e hija en la vida real, y unos secundarios descacharrantes, han llevado este producto a la cima de lo que se puede pedir a 30 minutos de televisión. Si Billy Wilder levantara la cabeza creo que se alegraría de ver adonde ha llegado su testamento creativo. La serie es, en muchos sentidos, honesta, habla de problemas reales que tiene una adolescente famosa, o, a veces, una simple adolescente. Pero es en los excesos, las payasadas, y los enredos, donde los guionistas se han desmelenado de una manera que se puede hacer, quizá, más loca, pero no más divertida.


"Hannah Montana: The movie"
Dirección: Peter Chelsom, 2009
Reparto: Miley Cyrus (Hannah Montana/Miley Stewart), Emily Osment (Lilly Truscott), Jason Earles (Jackson Stewart), Melora Hardin (Lorelai), Vanessa Williams (Vita), Billy Ray Cyrus (Robby Stewart), Peter Gunn (Oswald), Mitchell Musso (Oliver Oken), Lucas Till (Travis), Barry Bostwick (Sr. Bradley), Margo Martindale (Ruby).
Guión: Dan Berendsen; basado en los personajes creados por Michel Poryes, Rich Correll y Barry O'Brien.
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La protagonista, Miley Cyrus se ha encaramado a uno de los altares más altos de la fama de nuestro tiempo. No sabemos si es una buena actriz o una adolescente representadose a sí misma. Parte del milagro consiste en lo que hay de real, como, por ejemplo, la relación con su padre. Quizá sea cosa de los tiempos que nos toca vivir, seguimos entronizando a aquellos que entraron en la casa de Gran Hermano.

La película no esta, ni remotamente, a la altura de la serie. Añoramos los decorados de cartónpiedra y los excesos televisivos. Faltan completamente los secundarios; los actores están todos pero faltan los personajes. Un argumento de hora y media necesitaba que Miley aguantara, por lo menos un acto sin engatusarnos. Un acto siendo repelente no es tan grave. Pero se ha acostumbrado a encandilarnos con su sonrisa embriagadora cada cinco minutos y eso hace trizas un desarrollo narrativo como el que pedía la cinta: niña famosa malcriada, viaje al pueblo, reflexión, cambio, conversión en niña entrañable.

No es el peor fallo. Lo peor es que cuando han rodado más de la mitad de la película el director, los actores y el público descubrimos la verdadera historia: nos emociona ver que tanto el padre como la hija tienen que hacer duros sacrificios por culpa de la fama. Ahí estaba la película y ya no queda tiempo para rehacer el principio. Ese momento de unión padre, hija, casi salvará la película a juicio de alguno. Pero yo creo que los guionistas se lo encontraron por casualidad, como el que descubre una moneda en la ranura de una cabina de teléfono.